Author Archives: victorterradellas

Catalunya: el final de la cuenta atrás

Lo ilustraron de forma meridiana el presidente catalán, Carles Puigdemont, junto con el vicepresidente Junqueras y el titular de exteriores, Romeva: Catalunya no es un problema, pero España tiene un problema en Cataluña.

Efectivamente, y desde una perspectiva estatal, el proceso de independencia de Catalunya ha dejado en evidencia las enormes grietas de la democracia española, heredera del régimen del 78.

Carta-oberta-Catalunya_1801629820_41036180_651x366

No es ya que no conciban la independencia de Catalunya; no es ya que no observen ni la posibilidad de un referéndum acordado; no es ya que no respeten la soberanía del Parlamento de Catalunya; es que ni tan siquiera reconocen la interlocución del gobierno de Catalunya y rehuyen sentarse a hablar en una misma mesa. Así, construyen un relato en el que a partir de la consideración ilegal del referéndum, se convierte en ilegal hablar sobre él en sede parlamentaria o en cualquier espacio público. Definitivamente, lo que se detecta es que no creen en la democracia.

Sólo desde esa perspectiva se entiende que la presidenta de la comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, hiciera una llamada a la prohibición de la conferencia de los representantes del gobierno catalán porque versaba ‘sobre una ilegalidad’; y sólo así se entiende que la presidenta y la mesa del Parlamento de Catalunya estén imputados por permitir un debate parlamentario sobre el referéndum. Y qué decir de la consejera de Gobernación y su secretario general que lo están por comprar urnas!

No es en absoluto menor el avance autoritario del gobierno español y de sus socios de gobierno. Unos socios de gobierno, Ciudadanos, que querían acabar con el cupo vasco y han tenido que aceptar una rebaja de 500 millones de euros. Bien por Euskadi, sin duda. Y mal para el Lehendakari Urkullu de no estar al lado del pueblo catalán como lo hubieran estado los Lehendakaris Aguirre e Ibarretxe o el líder de la izquierda abertzale Arnaldo Otegi, “Siempre con Catalunya!

No es menor porque condena la vía pactada con Madrid y demanda de la determinación del Parlamento y del Gobierno de Catalunya para mantener los compromisos políticos con su electorado, un electorado base que, masivamente y desde hace años, empujó a una clase política hacia el ejercicio del derecho de autodeterminación.

Así pues, lo más destacado del momento actual es, precisamente, la demostración por activa y por pasiva, de la mayoría parlamentaria catalana, y por parte del Gobierno de Catalunya, de mantener y defender la soberanía política para ejecutar sin dilación el principal compromiso político con el referéndum que asumieron al presentarse a las elecciones del 27S, caso de Junts pel Sí, y ofrecer su apoyo al Gobierno de Catalunya, caso de la CUP.

La conferencia de los dirigentes catalanes en Madrid, el pasado 22 de mayo, debe entenderse, pues, como el último intento de negociación desde la parte catalana. De forma clara y meridiana, el presidente Puigdemont afirmó que ‘si no negocian el referéndum deberán negociar las condiciones de la independencia.’ Afirmaba, pues, que si no existe posibilidad de negociación con el Estado, Catalunya optará per la vía unilateral y, en caso de independencia, el diálogo con el Estado quedará restringido a la forma de implementarla, a negociar activos y pasivos. Nada más.

El ejecutivo de Puigdemont ha ofrecido muestras claras de que no juega a faroles, y su trayectoria demuestra el profundo compromiso con la convocatoria de referéndum. Es por ello que a corto plazo conoceremos la fecha en la que tendrá lugar la consulta y la pregunta que se presentará a las mujeres y a los hombres de Catalunya. Dos cuestiones, fecha y pregunta, que conllevan y confirman que los trámites y necesidades del referéndum están siendo estudiados con atención y preparados con diligencia.

Ante el más que previsible desbordamiento democrático que significará el referéndum cabe plantearse las posibles respuestas del Estado.

Lamentablemente, sabemos que difícilmente serán de cariz político. Es decir, que el reto político mayúsculo que plantea la sociedad de catalana no va a encontrar, en España, la debida respuesta política. Si atendemos a las respuestas recibidas hasta ahora, asumimos una cierta voluntad de obstrucción, represión y judicialización de los principales y no tan principales actores vinculados a la puesta en marcha del referéndum.

Así pues tenemos sobre la mesa un gobierno catalán dispuesto a llegar al final para ofrecer a la sociedad catalana la posibilidad de decidir su futuro político. Delante tenemos un gobierno español -con el apoyo del 71% de las Cortes españolas y con el mando de los resortes del Tribunal Constitucional- que sigue negando el cariz político de la cuestión catalana y que se esconde detrás de las togas para no asumir las propias responsabilidades.

A la suma de esas dos actitudes contrapuestas debemos añadir el hecho que el referéndum que tendrá lugar en Catalunya el próximo otoño no va a ser una nuevo 9N, la consulta que tuvo lugar el año 2014. No. Vamos a celebrar un referéndum cuyo resultado asumirá el Gobierno catalán y el Parlamento de Catalunya, será vinculante. Y si ese resultado es favorable a la independencia, al día siguiente tendrá que haber una declaración de independencia del Parlamento y se iniciarán de inmediato los mecanismos de desconexión con España y de constitución de la nueva república catalana.

Tal y como decimos en Catalunya, no hay más cera que la que arde. Tenemos claro el comportamiento de la parte catalana y ya sabemos qué no hará la parte española pero desconocemos qué va a hacer.

Al principio nos preguntábamos si podríamos hacerlo. Ahora sabemos que lo haremos e invito a hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué puede hacer el estado español para evitarlo sin traspasar los límites democráticos? Si la respuesta de la parte española atraviesa por un solo milímetro la línea roja del respeto a los principios democráticos esenciales, en ese preciso momento, Catalunya ya habrá vencido. Si no los traspasa habremos ganado también porque habrá colegios, urnas i votos. Votaremos.

Hemos demostrado, desde Catalunya, una forma y un fondo cívicos, pacíficos y democráticos que se contrapone a las respuestas autoritarias, beligerantes y predemocráticas que ofrece el Estado español.

Pese a ello, no nos moveremos ni un ápice de la ruta marcada. Lo haremos por responsabilidad política, por compromiso con la mayoría parlamentaria -eso es, con la sociedad catalana- y por absoluto convencimiento que sólo des de la política y la democracia resolveremos los conflictos políticos.

http://www.berria.eus/paperekoa/1832/020/003/2017-05-24/katalunia_atzerako_kontuaren_amaiera.htm

 

Catalunya en Europa

 

images

La conferencia pronunciada por el presidente Puigdemont –acompañado por el vicepresidente Junqueras y por el titular de Exteriores, Romeva- que tuvo lugar el día 24 de enero en la mayor sala de conferencias del Parlamento Europeo, fue un éxito indiscutible para el proceso independentista catalán.

Me permito de empezar este artículo con tal afirmación para aclarar de un plumazo las pretensiones españolas de difuminar los efectos del acto. Es más, dicho éxito tiene parte de deuda en la que pretendía ser una estrategia para restarle importancia. Efectivamente, la carta de González Pons implorando a sus correligionarios, más de 217 eurodiputados del partido popular europeo, para que no acudieran a la conferencia fue, sin duda alguna, uno de los mejores elementos de promoción de la misma. También fue un buen termómetro para entender la temperatura a la que llegó la sulfurada parroquia unionista del Partido Popular, encabezada al dia siguiente por las nerviosas, demagogas y airadas declaraciones en la radio pública catalana, del aún delegado del gobierno de España en Catalunya, Sr. Millo a causa de la estrategia de explicación del proyecto independentista catalán.

Hay que entender, en primer lugar, que a Bruselas fuimos para explicarnos, no para pedir permiso. Ni pretendemos ni comulgamos con una concepción jerarquizada de Europa. Nuestro compromiso con Europa nace y se entiende a través de nuestro compromiso con los hombres y las mujeres de Catalunya. Un compromiso que es coherente y paralelo con el compromiso con los hombres y mujeres del resto de pueblos europeos y del mundo. Y este compromiso cuenta con unas fuertes raíces democráticas. Es más, sólo tiene sentido a partir de un proyecto político en el que los principios democráticos esenciales y la observancia y promoción de los derechos humanos sean ejes de la nueva República Catalana.

Entender que Europa es oportuna para Catalunya, sí, pero entender sobretodo que Catalunya es oportuna para Europa, va mucho más allá de una frase que puede parecer ingeniosa. Significa asumir que el proyecto cívico, pacífico y democrático que sustentamos es, esencialmente, un proyecto que recoge las mayores cualidades de que debe hacer gala Europa: el derecho a decidir de los ciudadanos, las urnas como jueces eternos de nuestro sistema, y la reivindicación de la diversidad cultural, el multilingüismo y el entendimiento entre Pueblos.

En contraste, el proyecto de construcción de la República Catalana en el marco europeo también excluye formas que pretenden hacerse paso en Europa y que rechazamos de pleno: el populismo, la xenofobia, el chovinismo, la pérdida de los derechos sociales y la desmembramiento del estado del bienestar… Elementos que amenazan, estos sí y de frente, el proyecto europeo y que se abren paso des de Inglaterra hasta Polonia, pasando por Francia, Dinamarca, Alemania o Grecia.

La presencia de Catalunya en el escenario europeo rompe con la dicotomía entre una Europa de troika mandada por los intereses de unos pocos, y la Europa dividida de los populismos propugnados desde la derecha y la derecha extrema. La Europa que reivindicamos, es esa Europa de dibujó Schumann y Monnet -aquella de: la unión voluntaria de todas las almas europeas- y soñó Steiner. Esa Europa convencida que es en el detalle y en la diferencia donde encontramos los valores europeos. Explicó nuestro parecer a favor del trabajo duro y determinado para la construcción de una auténtica Europa confederal. Una Europa que va mucho más allá de la Europa de los Estados y una Europa que se asemeje mucho a la Europa de las Naciones, a la Europa de los ciudadanos que conocemos y reconocemos. El lema europeo de ‘unidad en la diversidad’ es lo que proponemos.

Cuando hablamos de anticipar la República Catalana nos referimos exactamente a esto. A explicar sobre como pretendemos que sea nuestro sistema de entendimiento interior y exterior. Explicar nuestro proyecto de independencia, claro, pero explicar, también, como gestionaremos nuestras dependencias y cuáles serán nuestros principios.

El éxito al que me refería mencionando la conferencia de Puigdemont en Bruselas, se entiende cuando podemos explicar el proyecto político catalán como un proyecto amable que no va en contra de nadie; sino a favor de todos los ciudadanos europeos; un proyecto que enfatiza y profundiza la práctica democrática. No es proyecto al margen de Europa ni es un proyecto en contra del Estado español. Sin embargo, y ahí alguno de los interesantes efectos colaterales de nuestro proceso, deja en evidencia la fragilidad democrática del Estado español y las lagunas para la expresión democrática de los ciudadanos europeos en la actual estructura de la Unión Europea.

Y esas evidencias no aparecen a causa del proyecto independentista catalán. Esas evidencias estaban allí y es nuestro proceso de independencia el que permite resaltarlas y, al mismo tiempo, ponerles remedio.

Desde esta perspectiva y desde esta vocación inequívocamente europeísta del proyecto de construcción de la República Catalana debe entenderse nuestra acción exterior. Una acción exterior que se hizo evidente hace unos días en Bruselas, pero que cuenta con una larga tradición de conocimiento, reconocimiento e intercambio internacionales: de Washington a Pequín, de Londres a Kinshasa, de Río de Janeiro a Bombay.

Allí dónde viajamos, allí dónde trabajamos, allí dónde nos invitan a explicarnos y dialogar, repetimos un mantra al que difícilmente ningún demócrata se puede oponer: estamos construyendo una República, sí, pero estamos construyendo y proponiendo, también, un modelo de convivencia nacional e internacional que sitúa los derechos individuales y colectivos de las personas en el centro de la preocupación de la república. En latín, de la res publica. De aquello más precioso y más sagrado de nuestra organización nacional: nuestros derechos y nuestras obligaciones.

Víctor Terradellas i Maré

http://www.berria.eus/paperekoa/2228/023/003/2017-01-29/katalunia_europan.htm

Imatge

Vídeo Conferència a l’Aula Magna de l’edifici històric de la Universitat de Barcelona: Aproximació a una geopolítica per a Catalunya

Captura-de-pantalla-2016-09-30-a-las-17.12.10.jpg

Víctor Terradellas : “Estoy convencido que la comunidad internacional avalará la independencia de Catalunya”

600px-Gall–Peters_projection_SW.jpg

http://info7.naiz.eus/eu/info_i7/20160928/victor-terradellas-estoy-convencido-que-la-comunidad-internacional-avalara-la-independencia-de-catalunya

El fin del proceso catalán

IMG_1553.JPG

Es de sobras conocida la incapacidad del Estado español para gestionar políticamente y por la vía del diálogo las cuestiones relativas al ejercicio del derecho de autodeterminación que se plantean, con diferencias, desde Catalunya y desde Euskal Herria (a pesar de lo que opina un Urkullu excesivamente electoralizado).

En el caso concreto de Catalunya, el Estado español ha dejado ver las terribles vías de agua de un sistema predemocrático que ha respondido a cada propuesta catalana con prohibiciones, amenazas y tribunales.

Pese a ello, desde Catalunya insistimos en la transversalidad y la predisposición a la negociación; fieles a las raíces cívicas, pacíficas y democráticas que caracterizan nuestro proceso de independencia.

Es desde esta perspectiva que debemos observar la cuestión de confianza que deberá superar el presidente Puigdemont el próximo 28 de septiembre. Cabe recordar que dicha cuestión de confianza es la respuesta del propio presidente catalán a raíz de la negativa de la CUP a aprobar los presupuestos.

Puigdemont no ha llegado a la presidencia para gestionar una autonomía. Asumió un rol sobrevenido desde la convicción que nuestro país puede establecer una nueva república europea en la presente legislatura. Dicha determinación, según la doctrina Puigdemont, no se negocia, la confianza no se negocia; Se tiene o no se tiene.

Puigdemont, sometiéndose a una cuestión de confianza, reclamaba a la CUP un compromiso con el Govern para la independencia, para hacer efectiva la mayoría parlamentaria que representa la suma de sus 10 dipuados con Junts pel Sí. Y con la presentación de la moción de confianza, Puigdemont pone punto y final -circunstancial- a las rencillas entre independentistas y reclama compromiso para hacer posible un objetivo político común y compartido.

Sin embargo, dicha moción de confianza ha tenido efectos colaterales altamente positivos para la resolución política de la cuestión catalana. Por un lado ha significado la consolidación de Puigdemont como el presidente de la independencia. Sin un solo temblor puso su cargo a disposición de la cámara catalana, demostrando que no desea una presidencia si no ha de servir para culminar el proceso de independencia.

Por otro lado, ha permitido unos meses de profunda reflexión en el mundo independentista. Las reflexiones internas de la CUP han dado como resultado la elección, el pasado 6 de agosto, de un nuevo secretariado nacional. Una nueva dirección de la izquierda independentista que de forma inmediata se ha mostrado convencida que presidente Puigdemont superará la cuestión de confianza sin problemas.

Por otro lado, en el seno de Junts pel Sí -eso es el Partido Democráta, ex CDC, y Esquerra- el verano ha servido para interiorizar la necesidad de incorporar el RUI –referéndum unilateral para la independencia vinculante- en la hoja de ruta compartida. No se trata, sin embargo, de hacer prevalecer dicha opción sobre las otras (declaración unilateral de independencia o elecciones constituyentes), sino de ampliar el abanico de oportunidades y posibilidades políticas en relación a un desenlace afirmativo y participado del proceso de independencia.

La pasada Diada del 11 de septiembre demostró, para sorpresa de los de siempre, que el músculo popular del independentismo sigue dispuesto y preparado. También es cierto que la atmósfera política en el campo independentista reclama un desenlace más pronto que tarde. El mensaje de la sociedad catalana que se movilizó fue “no os vamos a fallar, no nos falléis vosotros.”

El curso político que acabamos de iniciar demostrará la cara más autoritaria e intransigente del Estado español. Nuestra respuesta será, debe de ser, determinada, convencida e insobornable. Y nuestra respuesta deberá ser unitaria para ser efectiva.

Será, también, el fin del proceso catalán y el principio de una difícil, deseada y apasionante historia republicana.

Víctor Terradellas i Maré

 

http://www.berria.eus/eztabaidagela/1863/2016-09-25/katalunia.htm

 

Conferència a l’Aula Magna de l’edifici històric de la Universitat de Barcelona: Aproximació a una geopolítica per a Catalunya

IMG_8360.JPGEn primer lloc, em pertoca donar les gràcies al M.H. Sr. Artur Mas, expresident del Govern de Catalunya, per l’amabilitat de voler-me presentar avui. Li agraeixo perquè sé que no era fàcil per la seva agenda. De fet, no ens podrà acompanyar fins al final de l’acte per complir un compromís que havia contret anteriorment, però li agraeixo encara més aquest esforç per ser aquí, avui. No és un agraïment retòric, per mi el president Mas representa moltes qualitats, especialment en el camp polític.

La democràcia a casa nostra ha estat segrestada -durant molts anys i encara ara, massa sovint– per la partitocràcia. Els partits són eines útils, imprescindibles, per al joc democràtic. Però són eines. I ens calen líders i polítics que els entenguin amb aquesta funció; tanmateix, situar el partit per sobre del conjunt de la societat i l’interès nacional és un error greu, gravíssim. Doncs bé, SI avui estic orgullós que el president Mas sigui aquí és, més enllà de la bona sintonia que crec hem tingut tantes vegades sobretot en l’àmbit internacional, perquè ha demostrat que el partit polític i els propis polítics, són eines al servei d’aquesta societat i de l’interès nacional. Així que una vegada més -i aquesta en públic-, gràcies per tot el que heu fet, gràcies per tot el que fareu i, circumstancialment, gràcies per fer-me costat, avui.

Tot seguit, us he d’explicar que aquesta conferència d’avui té dos culpables. Un de diví i un altre de magnífic.

El diví és Janus, el Déu romà de dues cares. La llegenda explica que les seves dues cares simbolitzen el do de veure alhora el passat i el futur per poder decidir sàviament sobre el present. Les dues cares de Janus s’associen al Sol i la Lluna, una tenia barba i l’altra no. Janus, de fet, simbolitza el trànsit. Al seu honor es va dedicar el primer mes de l’any, el mes de Janus, el mes de gener. Janus és, doncs, el guardià de les portes, dels canvis, de les transicions.

I Janus és culpable d’aquesta trobada d’avui perquè hi ha un culpable original, un culpable magnífic. Sabeu que el tractament protocol·lari que reben els rectors és de magnífic. En alguns casos pot semblar excessiu, en d’altres barroc, en el cas d’en Dídac Ramírez és precisament just. És un rector magnífic, és un pensador magnífic, és un conversador magnífic i, em penso que ho puc dir, és un amic magnífic.

Va ser ell qui em va parlar de Janus i qui em va fer l’honor de proposar aquesta conferència en una de les nostres llargues trobades plenes de la boira de cigar del seu germà, l’amic Jani. Va ser ell qui em va parlar de Janus, va ser ell qui va defensar la necessitat d’analitzar el passat, de fer un esforç de prospectiva sobre el futur, per poder, aspirant a un cert punt de saviesa col·lectiva, decidir el present.

És una proposta que li agraeixo molt perquè m’ha permès intentar, i ja em direu si ho he assolit, sistematitzar i posar en ordre idees i pensaments que fa temps que tinc i que encaixen amb la realitat canviant del nostre país i del nostre continent. Del nostre món, al capdavall.

No és un exercici retòric parlar d’una nova geopolítica per a la Catalunya del segle XXI. És més, tenim la necessitat d’interpretar i entendre aquest nou món en que vivim per construir el nostre present -el nostre moment de transició, en el llenguatge diví de Janus- amb sentit i amb responsabilitat nacional i internacional.

Veureu, però, que parlem d’aproximació. La complexitat del que parlem, l’estructura d’aquest acte i l’evident limitació temporal farà que en massa casos apuntem només en forma de pinzellada. Espero que tinguem ocasions per profunditzar en temes que avui semblaran col·laterals i no ho són gens. I també deixeu-m’ho dir de bon començament: parlarem de Catalunya, parlarem de la nostra Europa, de l’Europa que volem, de l’Europa que necessitem, de la Europa que ens cal i parlarem del món. I, per sorpresa nostra -o no-, rodarem el món i tornarem al Born. El nostre món, és el món, com deia el President Pujol. De la mateixa manera que no hi ha projecte europeu sense Catalunya, i no hi ha Catalunya sense Europa.

Comencem amb una breu pinzellada històrica que m’ajuda a entendre el moment actual. Avui, ara, i més després de la Diada, percebem que s’acosten moments de canvis profunds per a Catalunya. Però aquesta percepció de canvi i de transformació, tot i que d’infaust record, també es vivia a l’Europa de 1714: s’albiraven nous poders, es forjaven noves potències, s’establien noves fronteres… La que anomenem guerra de successió definiria un nou ordre i Catalunya en quedaria completament afectada. També ara albirem grans canvis, canvis profunds, i tenim l’oportunitat que Catalunya en surti, aquest cop sí, guanyadora i amb veu pròpia al món.

Però, de quin món parlem?

Aquest moment de canvi es forja a escala local i dóna una dimensió global. Hi ha en joc l’hegemonia mundial i aquesta partida entre el món Occidental i l’Àsia es concreta en una partida entre la Xina versus els Estats Units.

Faríem malament d’entendre que es tracta només de l’hegemonia econòmica o comercial, perquè el que ens estem jugant, el que s’està dirimint, és el model de societat que esdevindrà hegemònica al món. La de caire liberal essencialment democràtica, o la de dependència autoritària. És per això, com veurem després, que ens sembla imprescindible bastir, una tercera opció d’arrel europea i amb vocació global.

A la banda americana, l’Administració Obama ha fet un esforç enorme en incorporar una agenda social a la seva agenda política, no sempre ben entesa per l’opinió pública del seu país. Al mateix temps, ha mirat de fer endreça en la seva acció exterior. Podem considerar, en certa manera, que ha fracassat en el seu intent d’establir aliances menys interessades amb el món àrab -tal i com es proposava en la rellevant conferència que va pronunciar a El Caire el juny de 2009-, però sí ha fet avenços magnífics en les relacions amb la majoria dels seus veïns continentals del sud.

Encara és aviat, però, per saber el resultat final del mandat d’Obama i el seu impacte a l’escena internacional; per saber si ha estat encertada l’estratègia que s’ha imposat a la política exterior dels Estats Units, aquesta és la teoria de Brzezinski:  –teoria de l’estratègia de tensió-, per sobre de la que dibuixava Kissinger en el seu darrer llibre –World Order– d’equilibri de poders; confrontació versus negociació.

Podem veure aquesta confrontació al mar del sud de la Xina i a l’est d’Europa.

Brzezinski, i abans Mackinder ens parla de la gran illa mundial, o heartland; qui controla aquesta gran illa controla el món; Amèrica, Àfrica i Oceania són una perifèria geogràfica.

Tanmateix la política actual reflecteix el contrari i són els EEUU i l’Europa Occidental els qui representen el centre. I la Xina, aliada amb Rússia, vol deixar definitivament de ser perifèria i ocupar la centralitat que els hi ha atorgat la geografia. Trobarem molts exemples del perquè es pretén aquesta integració Euroasiàtica, d’aliança russo-xinesa: control de les rutes comercials, abastiments de petroli i gas… Però un exemple que il·lustra ben clarament el risc d’un canvi de centralitat és: q la compra de petroli arreu del món s’ha fet sempre en dòlars. Aquesta aposta russo-xinesa per canviar el centre del món i esdevenir hegemònica pren cos en l’aposta del Petro-Iuan, accelerada des de les sancions europees a Rússia. I va en la direcció de variar aquest centre mundial, dibuixar una arquitectura financera alternativa a l’Occidental i és, per ella mateixa en cas que funcioni, un torpede a la línia de flotació nord-americana i m’atreviria a dir, Occidental.

En tot cas, els auguris no són bons a les ribes mediterrànies, àmbit fonamental per la geopolítica catalana, després hi aprofundirem, i que una vegada més torna a ser centre d’atenció i de decisions que marcaran el futur de la societat global.

No són bons, deia, per a les ribes mediterrànies, i menys després de les primaveres àrabs o, millor dit, hiverns. Ni a l’Orient Mitjà ni a l’Àsia.

Els interessos i les aliances multilaterals dibuixen un Iran enfortit i un Iraq afeblit i potencialment divisible que podria arribar a desaparèixer tal i com el coneixem.

Una Turquia d’Erdogan, decidida a enterrar el legat laic d’Atatürk i a jugar totes les cartes bèl·liques i diplomàtiques per esdevenir un pol de poder no subjugat però amb relacions cada cop més consolidades i preferencials amb Rússia, alhora que no perdona a Europa ni als Estats Units els silencis dubitatius en el decurs d’un cop d’Estat del qual encara ens falta temps i perspectiva per entendre’n les implicacions, motivacions més amagades i els vertaders protagonistes. Una Turquia que fa massa temps que flirteja per activa i per passiva amb Estat Islàmic.

I un nou actor regional, el Kurdistan -a cavall entre Turquia, Síria, Iran i Iraq- que avança cap al reconeixement internacional i que a partir de fórmules autonòmiques, federals o directament com a Estat independent -en alguns dels seus territoris-, redibuixarà i definirà la política exterior americana i per extensió Occidental, a la regió.

A l’Orient Mitjà, igual que a l’Amèrica del Sud, les potències que s’han enriquit gràcies als recursos naturals fòssils travessen greus problemes degut, sobretot, al baix preu dels carburants.

En definitiva es dibuixa una fragmentació de l’Orient Mitjà i una tercera oportunitat d’emancipació de les identitats de la regió. De fet, l’arabista Bernard Lewis va dibuixar un mapa de la regió amb diferents noves entitats i més recentment Ralph Peters, exCap Adjunt de l’Estat Major d’Intel·ligència dels EEUU i expert en Orient Mitjà, en va fer un mapa que ja va incloure el Kurdistan.

Els Estats Units veuen bé, els agrada aquests processos d’emancipació perquè veuen més fàcil tractar amb petits Estats/Nació que no amb vells imperis multinacionals. I aquesta, percepció, és útil en el nostre espai polític pel que pot ser propici al reconeixement del nou Estat català.

Però no només des dels Estats Units s’albiren canvis (i maldecaps). El Pacífic que veiem llunyà reprèn amb força tensions soterrades que creiem cronificades i, en certa manera, controlades. El Japó té, per primer cop, majories polítiques i socials per abandonar el pacifisme amb què es va dotar després de la Segona Guerra Mundial. Corea del Nord augmenta la dimensió i l’amenaça del seu programa nuclear tot i que la seva població amb prou feina té per menjar. I la Xina, malgrat ser la gran potència política, econòmica i militar de la regió, veu com aquests països desafien el seu poder militar, alhora que creix el descontentament polític organitzat a territoris sensibles com és el cas de Hong Kong.

La Xina ha entès que aquesta és una partida global i, tal com compartia fa tot just una setmana amb analistes internacionals del Regne Unit, Alemanya i Perú, en una trobada internacional, la Xina ha convertit Rússia en el seu braç armat. Una Rússia que juga el rol que pot, no el que vol, per la feblesa d’una economia en caiguda lliure i d’un lideratge polític, el de Putin, que viu el seu pitjor moment pel que fa a suport interior: sí, ha aconseguit majoria inèdita de Rússia Unida aquesta mateixa setmana, però amb el percentatge més baix de votants que mai s’hagi mobilitzat, anorreant l’oposició i amb un sistema de mitjans emmordassat i acrític amb el govern.

I en el camp comercial, ho sabem, Xina juga amb les cartes marcades. Un concepte de capitalisme deshumanitzat en què la força de treball té un pes limitat en el cost de producció per unes condicions laborals a anys llum dels estàndards occidentals però que, paradoxalment, Occident beneeix si analitzem el volum i el sentit de les balances comercials. Aquesta pitjor versió del capitalisme, el model polític, social i econòmic que incorpora, han de ser frontalment rebutjats com a negació del model de progrés i benestar social que hem defensat i defensem des d’Europa.

Aquesta projecció de Xina al món -que s’il·lustra prou bé amb l’aterratge d’aquest país al continent africà-, donaria per tota una altra conferència i, si us sembla, no m’hi estendré.

El món ja no és un tauler d’escacs en què dos colors miren d’exercir l’hegemonia a partir de la destrucció de l’altre. És més un gran tauler de Risk en què l’objectiu és, des d’una visió regional, conquerir i influenciar en el màxim nombre de territoris possibles. I en aquesta partida global, es fa difícil destriar els moviments polítics i econòmics, dels moviments militars. Mai com ara l’OTAN ha tingut una presència més extensa i determinada: hi ha tropes des d’Hèlsinki, fins a Jerusalem, passant per Talli, Riga, Vilnius, Varsòvia, Bratislava, Budapest, Bucarest, Ankara, Damasc, Bagdad o Riyadh. Un nou taló d’acer que en aquest cas, i també, és un mur de contenció per a la Xina.

Com veieu, presenciem una guerra soterrada entre l’ordre sorgit de la   Segona Guerra Mundial i l’ordre emergent de les noves potències. Una lluita geoeconòmica, geoenergètica i, és clar, geopolítica.

El moment actual també és un moment de repensar les organitzacions de governança global. El paper excessivament retòric i simbòlic de Nacions Unides, l’opacitat del Banc Mundial i del Fons Monetari Internacional… Institucions consolidades d’ençà de la fi de la Segona Guerra Mundial i que avui són percebudes com a poc útils, poc transparents o poc democràtiques per la ciutadania. També des d’aquesta perspectiva la participació en el diàleg d’Europa és imprescindible. Una participació que voldrem des de l’autocrítica: pensant com democratitzar i dotar de parets de vidre institucions de referència com la Comissió Europea o el Banc Central Europeu.

També en aquests reptes globals, hem de saber explicar i explicar-nos, que potències de referència com Alemanya o els Estats Units ens trobaran d’aliats perquè si alguna bandera ha fet seva i ha crescut a l’ombra del procés d’independència de Catalunya és la de la democràcia i la de la transparència. I perquè la nostra pròpia ubicació geogràfica, i també política, ens situa al centre mateix d’aquest bloc europeu, occidental si voleu. I és en aquest marc que Europa és oportuna per Catalunya, com sempre, i Catalunya oportuna per Europa, com mai.

De la mateixa manera, i sense cap mena d’angúnia ni de complex d’inferioritat, hem de tenir clar que som, també, oportuns i útils per als Estats Units i la governança global. La nostra ubicació a la riba nord-oest de la Mediterrània ens atorga una situació logística privilegiada en relació a Europa, Àfrica i Àsia. Una porta d’entrada que haurem de gestionar d’acord amb Europa, entenent els interessos asiàtics però, també, assumint la nostra posició aliada amb els nord-americans: parlem de comerç marítim i aeri; parlem de trànsit i estada de forces militars, sí. Parlem de desenvolupar i consolidar un model d’investigació, recerca i coneixement que a Estats Units i Israel és embrió de tants altres desenvolupaments i progressos. I serem aliats, convençuts, perquè som conscients que Catalunya és un dels punts europeus calents de trànsit i organització del jihadisme i els volem fer saber que comptaran, des del minut zero, amb la plena col·laboració catalana.

He esmentat Israel i no ho vull fer de passada. Catalunya és un país de grisos i matisos però sempre dins d’un vestit de democràcia, i parlant d’Israel encara ho hem de ser més. Defenso sense reserves una aliança estratègica amb Israel: una democràcia perfectible, com totes, però una democràcia. L’única democràcia estandaritzable en el seu entorn i amb un paper regional extremadament complex i que no permet cap anàlisi superficial. Israel és un exemple de comunitat nacional petita, coneguda i reconeguda per la seva capacitat d’innovació, recerca i coneixement, i amb una evident vocació de jugar un paper rellevant a l’escena internacional. En això, no en tinc cap mena de dubte, és un referent i un exemple per a Catalunya.

No tinc cap dubte, doncs, que ens aboquem a un nou món, a un nou sistema de relacions internacionals que s’interpreten fàcilment si fem un cop d’ulI a l’escena internacional, europeu i estatal; a saber:

  • Les eleccions nord-americanes i la guerra de Síria -que, com hem dit, és un conflicte regional amb ramificacions mundials-, ens acosten a situacions i escenaris que reviuen un món dividit que ens recorda, dolorosament, els anys de la Guerra Freda.
  • L’augment del populisme arreu d’Europa i l’escenari post Brexit ens ha evidenciat com de nua va la reina Europa i ha evidenciat, sobretot, la fragilitat democràtica d’un projecte polític que s’hauria de fonamentar en la presa de decisions del Parlament Europeu, en la construcció d’una Europa realment federal però que, per contra, es regeix des de la Comissió Europea i des del Banc Central Europeu. Dues institucions que més enllà de comptar amb evidents mecanismes de control, són percebudes, com dèiem per la ciutadania, com a allunyades i poc democràtiques. Una Europa que ha de passar episodis vergonyosos com desposseir tot un expresident de la Comissió, Jose Manuel Durao Barroso, de les seves prerrogatives per haver estat fitxat per Goldman Sachs.
  • I més a prop nostra, vivim la vergonya d’un Estat incapaç de gestionar la pròpia diversitat política alhora que emmascara una situació de fallida evident a partir de dades objectives que són curiosament negligides: el deute espanyol ja supera el 100% del PIB i les xifres de l’atur -les globals i, sobretot, pel que auguren, les de l’atur juvenil-.

No em sembla casualitat que arreu del món -de Filipines als Estats Units, o de Polònia a Dinamarca-, apareguin nous subjectes polítics que entenen el populisme en la seva pitjor accepció i que tinguin clares opcions de govern, si no és que ja hi governen.

No em sembla casualitat perquè entenc que respon a una certa incapacitat dels principals corrents ideològics que han regit el món occidental des de la fi de la Segona Guerra Mundial (liberalisme, democràcia cristiana, socialdemocràcia, socialisme…) que no han sabut actualitzar el seu missatge, que l’han fusionat entre si -sobretot en l’àmbit econòmic- fins a extrems gairebé mimètics. Després de la profunda crisi que hem patit des del 2008, una part dels electorats busquen noves opcions polítiques més per desencant de les antigues que per l’atractiu de les noves. Noves opcions polítiques, que massa sovint, de la demagògia en fan art.

Per cert, deixeu-me fer un incís. (En aquesta dinàmica de populisme mal entès arreu del món occidental, Catalunya és una rara i magnífica excepció. Els partits i els corrents ideològics que han sabut connectar amb l’evolució social i política de bona part de la societat catalana, continuen sent partits de Govern. Això ha estat possible, i s’entén, perquè hem comptat amb lideratges que han sabut escoltar i llegir la societat catalana. No hem caigut en el populisme sinó que protagonitzem un projecte polític il·lusionant, de construcció d’un nou Estat, de forma transversal, cívica, pacífica i democràtica. Popular en el millor sentit del terme).

Miro de fer una crítica constructiva a aquesta generalitzada desconnexió entre la política i els electorats i ho faig NO des de l’anàlisi de la teoria política sinó des de l’anàlisi d’allò més canviat del nostre món. Perquè és només interpretant el món de forma correcte que hi incidirem de forma efectiva.

IMG_8359.JPGFins ara hem fet una anàlisi de com està el món, d’una part dels nostres aliats i del que hi podem aportar; ara mirarem portes endins d’una Europa que, com hem dit, pot aportar una certa tradició democràtica, una certa saviesa -per què no?- a aquest nou món que albirem.

Aquest és un espai, magnífic per assentar càtedra, però em permetreu que mantingui una necessària humilitat i us expressi, en tot cas, idees i propostes que, al meu entendre, ajuden a fer aquesta interpretació pròpia del segle XXI sense els apriorismes ni els llasts del segle XX.

Deixeu-me dir que sóc un europeista convençut. Per això em sembla convenient començar aquesta anàlisi d’Europa, com a europeu. Ni com a ciutadà del món, que sempre m’ha semblat una enginy postmodern i carrincló per no assumir de cara el repte de la identitat, ni com a català.

Ser català és, efectivament, ser europeu, però l’europeisme va molt més enllà de les identitats nacionals i planteja uns reptes polítics d’acord i de convivència que em semblen enormement interessants.

El principal repte de la identitat europea és que ens parla en plural, és una suma d’identitats. Sí, suma d’identitats: de llengües, cultures, tradicions…

I això no és una afirmació del Víctor Terradellas, que també, sinó que és exactament allò que ja reclamava i proposava, George Steiner, l’any 2005, en el seu llibre: “La idea d’Europa”: Europa sens dubte morirà si no lluita per les seves llengües, les seves tradicions i les seves autonomies socials’.

Per això, com a català -ara sí- fa riure quan es vol atacar un projecte polític dient que ens allunya d’Europa quan, precisament, el que fa és recuperar el bo i millor del projecte europeu. Però anem a pams.

Quan us parlava de la desconnexió que existeix a massa escenaris europeus entre política, polítics i societat també estic afirmant que el nostre ideal polític hauria de ser que allò que diem i defensem a escala local i nacional, estigués en consonància amb allò que diem i defensem a escala continental.

Fem d’advocat del diable; quin és el projecte europeu? Pot un projecte polític amb vocació continental no tenir una política exterior comuna? Pot no tenir una real harmonització fiscal de tots els seus membres? Pot no haver resolt, de forma concloent, els mecanismes democràtics de totes les seves institucions i organismes troncals? Pot no tenir una intel·ligència que mereixi aquest nom i que respongui amb certes garanties als reptes del terrorisme jihadista i no es perdi en espectacles noucentistes de maniobres militars conjuntes i inútils?

Europa, el projecte polític europeu, ha de ser un espai polític amb les eines necessàries i amb les garanties democràtiques que requereix afrontar des del Brexit fins a la intervenció a Síria des d’una perspectiva europea de resolució de conflictes. I no ho és.

Hauria de ser, si m’ho permeteu vosaltres i el mateix George Steiner, el que jo anomeno La (nova) idea d’Europa: l’Europa glocal.

Quan l’any 1961 el filòsof canadenc Marshall McLuhan es referia per primera vegada a la vila global (global village) difícilment podia imaginar com anticipava un concepte, la globalització, que havia de canviar el conjunt del planeta.

McLuhan parlava d’aquesta vila global i la vinculava al naixement dels mitjans de comunicació electrònics. Però la realitat ha anat molt més enllà dels mitjans. L’ésser telemàtic, i les xarxes digitals de dimensió global, han superat fa temps l’àmbit concret dels media i dibuixa sense pudor un nou món amb noves estructures socials, econòmiques i, és clar, polítiques.

L’estructura política dels Estats havia restat gairebé immutable des de la Revolució Francesa. El model d’Estat-nació ha fet fortuna durant prop de dos segles al món occidental (i va ser imposada amb poca angúnia arreu del planeta en l’etapa postcolonial). Fins ara.

És evident que els Estats continuaran sent elements principals indispensables i indiscutibles a l’escena internacional. Però alguns hauran de mutar poc, d’altres molt i, finalment, alguns hauran de desaparèixer per a deixar pas a nous subjectes polítics de mida i capacitats idònies per encarar els reptes d’aquest món definitivament globalitzat.

Simplificant, observem com la globalització ens ha demostrat i ensenyat dos models que encaren el futur amb cert optimisme: el dels grans Estats (Canadà, EUA, Brasil, Sudàfrica, Índia, Xina o Rússia) i la dels petits estats (Holanda, Dinamarca, Àustria, Noruega, Israel, Irlanda o Suècia… i aviat Catalunya). Els primers són viables perquè s’autoabasteixen, tenen gran quantitat de recursos humans i disposen de recursos naturals; en gran mesura, per tant, depenen d’ells mateixos.

I els segons, els petits, també ho són per la seva proximitat a la ciutadania i l’agilitat amb què poden emmotllar, a cada moment, les polítiques econòmiques, socials, culturals, medi ambientals… Uns i altres apunten prou bé el futur d’Europa tal i com han demostrat en aquesta darrera gran crisi global.

Si el nostre continent vol ser actor en aquest món global li és necessari encarar, sense dilacions, la via federal. Evolucionar de l’actual Europa intergovernamental a l’Europa federal. Una via que només serà possible a partir d’Estats determinats i convençuts a cedir poder a un ens supranacional. Avui, observem una Europa intergovernamental depenent d’Estats que podríem definir, a dia d’avui, com a mitjans: jacobins -com Espanya i França- o centralistes -com Itàlia-. Excloem Alemanya perquè no té res a veure ni amb els Estats jacobins ni amb els centralistes. La seva estructura econòmica i administrativa ja està preparada per al nou món que arriba. Però els tres primers que hem mencionat -França, Espanya i Itàlia- no tenen capacitat ni mitjans per lluitar per ells mateixos amb els grans actors globals -recursos humans limitats i recursos naturals pràcticament inexistents- ni amb els petits, pel fet de comptar amb models administratius i funcionarials que els allunyen de la ciutadania i els fan excessivament rígids a l’hora d’emprendre els canvis constants que demanda el món del segle XXI. Una mida, doncs, que limita la seva pròpia supervivència. En dues paraules: excessivament burocratitzats.

Uns fets que confirmen els rànquings de països que periòdicament publiquen organitzacions tan diverses com l’FMI, el Banc Mundial o la CIA amb el World Factbook.

Dos exemples clars d’això que exposem. El primer, segons l’IDH, observem que dels 10 països de l’OCDE amb millor benestar econòmic segons criteris de prosperitat -PIB per càpita tenint en compte les diferències de preus als diferents països a l’hora de calcular el poder adquisitiu- i igualtat, nou són europeus i vuit dels que anomenem petits més l’excepció Alemanya. En aquest sentit, Crédit Suisse recordava l’agost de 2014 que els  països petits ocupen més de la meitat dels primers trenta països segons l’IDH. El segon exemple: la flexibilitat i agilitat d’Irlanda (país petit) contraposades a la burocratització i a la llunyania de la realitat d’Espanya. Irlanda ja s’ha superat del pitjor d’aquesta crisi mentre Espanya s’hi troba cada cop més enredada.

La finestra d’oportunitat per a Europa per ressorgir com a actor en el món global passa, com dèiem, per abandonar el sistema intergovernamental i fer una aposta decidida per un ordenament federal del continent. Si Europa vol ser un actor fort i mantenir el seu model com a interlocució inevitable i alternativa a allò que projecten i ofereixen gegants com els Estats Units o la Xina, haurà d’apuntar la via federal.

Per fer-ho, Alemanya, els seus landers, han d’abandonar definitivament els complexes i el sentit de culpa que arrosseguen des de la fi de la Segona Guerra Mundial. Amb més raó, ara, que els populismes i l’extrema dreta volen revifar a diferents punts d’Europa i fan de l’antieuropeisme un signe d’identitat. L’Europa d’arrel local i vocació global necessita aquesta Alemanya que lideri, però no posseeixi, aquesta Europa glocal.

I això implica, per Alemanya, reconèixer i anticipar els nous actors que vindran. Repeteixo, sovint, que “Si Europa ha estat oportuna per Catalunya, Catalunya ara és oportuna per Europa… “I necessària”, com reblava el delegat del Govern català a París, l’amic Martí Anglada. Alemanya no ho pot perdre de vista.

Com expressava George Steiner a “La idea d’Europa”: ‘Europa sens dubta morirà si no lluita per les seves llengües, les seves tradicions i les seves autonomies socials’. El lema europeu d’unitat en la diversitat ha de ser promogut i per això Catalunya serà oportuna i necessària com ho seran Escòcia, Euskal Herria o Flandes; i, posteriorment, totes les nacions que configuren, realment, el conglomerat europeu.

Tenint en compte al mapa global canviant que us he dibuixat, des de Catalunya estant la pregunta que ens hem de fer és: Què pot oferir una Catalunya independent que reforça l’opció europeista com opció guanyadora entre el front asiàtic i alada del front nord-americà? Catalunya se situa al bell mig del món occidental i patirà i es beneficiarà de la seva rellevància en termes geopolítics, econòmics, energètics i, també, socials. La creació de l’Estat català, doncs, ha d’evidenciar i ha d’augurar un reforçament de l’aposta europea que lidera Alemanya, i ha de ser percebut com una opció aliada per els Estats Units.

Catalunya, no us explico res de nou, és un país modern, dinàmic, emprenedor i econòmicament fort. I la independència de Catalunya ha de ser observada, també, com un acte d’europeisme. La nació catalana pot ser un mirall al sud del nord, trencant dinàmiques i models d’altres països de la Mediterrània. Catalunya ha expressat sovint que en cas d’independència pactada, assumiria la corresponent part del deute espanyol -un deute irrecuperable si es manté l’estatus polític actual- i, evidentment, seguiria sent aportadora neta a la UE com ho ha estat des de el primer dia.

En paral·lel, des de Catalunya es podrien generar projectes d’enorme perspectiva europea, com un Fons Sobirà de Cooperació, dedicat en exclusiva a projectes concrets d’economia productiva i infraestructures a l’Estat espanyol limitats en import i temps. Un projecte europeu, , però també un projecte polític d’enorme simbolisme per com reflectiria el manteniment dels llaços entre la població espanyola i la catalana. Llaços que cal conservar i protegir, i que van des dels familiars fins els econòmics.

L’Europa glocal farà que ens retrobem i configurem com un ens polític amb capacitat per interlocutar amb tot el planeta i, alhora, atent i respectuós amb allò que som i hem esdevingut sempre.

Paradoxalment, aquest projecte aparentment modern recupera aquella idea d’Europa que van imaginar Schuman i Monnet, que la van definir com ‘la unió voluntària de totes les ànimes europees’, la dels ciutadans, la de les nacions. I bandeja definitivament l’engendre de De Gaulle: l’Europa dels Estats.

Ara que coneixem la pitjor versió de la globalització, la que ho uniformitza tot, les societats europees reclamem l’arrelament a les realitats concretes de cada llengua i cada cultura. La quadratura del cercle, la pròpia complexitat europea, passa per esdevenir un actor global sense renunciar a cap de les dimensions locals de tots i cadascun dels europeus.

McLuhan va imaginar la vila global i ara tenim el repte de descobrir que no hi ha res més global que ser, exactament, allò que som i no pas allò que ens van imposar ser.

Vaig acabant: I quan parlem del dret a decidir i parlem del futur, i parlem dels socis europeus, i parlem d’aquest mar que tenim a tocar i volem que deixi de ser cementiri dels nostres veïns, parlem exactament d’això: de decidir, també, de quina Europa volem ser ciutadans.

El repte polític que plantegem des de Catalunya en relació al procés d’independència, és una gran oportunitat de ser, no per ser, que ntambé, sinó perquè les generacions futures gaudeixin d’una millor qualitat de vida, d’un millor estat del benestar, i perquè conservin, sense tuteles, una llengua, una cultura i una tradició que volem nostres i patrimoni del món. Mai més minoritzades.

I aquesta és una opció profundament oberta: a la resta de la península, a Europa i al món.

Si tornem a casa i examinem la nostra història contemporània, descobrirem que aquesta lluita nostra no és una lluita nova. Joan Crexells, a principis segle XX, oferia tres argumentacions. Em quedaré amb la tercera, feia referència a les balances fiscals, i deia: UN 11% SERVEIX EL 23%. Es centrava en les balances fiscals interiors de l’Estat espanyol i explicava que Catalunya, amb un 11% de tota la població de l’estat, subministrava el 23% dels ingressos. Els Països Catalans, amb el 20% de la població, el 31%. I ens deia, «significa que, si un dia la Catalunya estricta fos independent, l’Estat català podria atendre els seus ciutadans amb el doble del que els atén l’Estat espanyol. (i reblava) I si no fos la Catalunya estricta, sinó la Catalunya gran, els podria atendre amb un 50% més».

Una vegada més, doncs, no parlem de cap nova situació sinó de redefinir els projectes polítics perquè entenguin, realment, quina és la realitat espanyola i com ha de respondre la realitat política catalana, per transformar-se i construir una nova legalitat al servei de la societat i al servei del projecte europeu.

Europa continua essent, malgrat tots els malgrats, una oportunitat i un espai per créixer en la nostra voluntat de regeneració política. Quan diem que volem evolucionar de l’Europa intergovernamental a l’Europa federal estem parlant de transformar, regenerar, Europa. Però també ens cal fer-ho a casa nostra.

Ens cal imbuir-nos amb una major voluntat de transparència, acostament a les persones que han de confiar en les nostres institucions. També des d’aquesta perspectiva una Catalunya sobirana i independent és també una part d’una Europa millor, d’una Europa en construcció amb veu -i vot!- per a totes les persones, totes les persones que hi viuen i hi treballen.

L’Europa glocal és aquella que no pot destriar les grans infraestructures europees de les necessitats concretes de cada país que en forma part. És aquella que no es desentén del conflicte sirià ni de les seves ramificacions per les relacions amb Rússia, Bielorússia o els països del Golf. És aquella que entén la identitat com un element central que cal promoure i garantir-ne el futur i, alhora, té capacitat d’entendre-les com a evolutives i transformadores.

És l’Europa que rebutjarà el TTIP. Una aliança que probablement serà necessària però no en els termes en què s’ha plantejat ara, amb preponderància dels interessos, les formes i les inèrcies americanes, i que es percep com a perill cap a una determinada forma europea d’entendre el comerç i, sobretot, les condicions de producció comercial i industrial.

Aquesta Europa federal, essencialment democràtica i compromesa amb el progrés humà, amb el manteniment de l’estat del benestar i amb la promoció, coneixement i reconeixement dels drets humans, és el tercer actor que no esperen, ni volen, ni els Estats Units, ni la Xina, entestats en una guerra sense quarter per l’hegemonia. És, paradoxalment, la millor recepta de democràcia, economia i drets socials que podem oferir el món.

I no, no en tingueu cap dubte, quan parlem de la República Catalana ho fem, ho faig, amb el convenciment que podem transmetre, participar i enfortir aquesta idea de progrés arreu d’Europa i arreu del món.

Moltíssimes gràcies.

 

Víctor Terradellas: ‘Israel, Alemanya i els Estats Units són els nostres aliats naturals’ Entrevista a l’ex-responsable de Relacions Internacionals de CDC i president de CATmón

IMG_5509-604x270.jpgL’èxit o el fracàs del procés cap a la independència dependrà en bona part de la intervenció de la comunitat internacional. Les aliances i els reconeixements poden ser l’empenta definitiva a la normalització del nou estat català, quan ja s’hagi proclamat. Aquesta és i ha estat des de fa anys la principal preocupació de Víctor Terradellas, president i fundador de la Fundació CATmón, editor de la revista Catalan International View i ONGC, i responsable d’afers internacionals de CDC aquests últims anys. Terradellas pronuncia avui la conferència ‘Aproximació a una geopolítica per a Catalunya’, a l’aula magna de l’edifici històric de la Universitat de Barcelona (18.30). Serà presentat pel president del Partit Demòcrata Català, Artur Mas…

http://www.vilaweb.cat/noticies/victor-terradellas-israel-alemanya-i-els-estats-units-son-els-nostres-aliats-naturals/