Category Archives: General

Nafarroa Eguna. Dia de la pàtria del poble de Navarra

 

3 de diciembre de 2017

Amigas y amigos de Orreaga Fundazioa, amigas y amigos del Pueblo de Navarra,

Nafarroako herritarrak! Festa egun ona pasa denok!

imagesEn primer lugar daros las gracias por invitarme y en segundo lugar por este reconocimiento al proceso de autodeterminación catalán. Ya que no es un premio individual, permitirme que os diga que lo merecemos, muchísimo, y más lo vamos a merecer. Porque estamos llegando al final de la partida y, si nuestros líderes políticos y nuestros partidos abertzales hacen lo que deben de hacer, el desenlace será el que hemos esperado y por el que hemos luchado durante todo este tiempo.

El 13 de agosto de 1940, el president de la Generalitat de Catalunya, Lluís Companys i Jover, fue detenido por la Gestapo durante su exilio en Francia. Entregado a las autoridades franquistas, se le abrió una causa por ser ‘president de la Generalitat de Catalunya’ y, después de un breve encierro en Madrid, fue trasladado a Barcelona, al Castell de Montjuïc, donde fue fusilado, asesinado, en el fossar de Santa Eulàlia -tras una farsa de juicio- el 15 de octubre de 1940.

77 años después, el president Carles Puigdemont i Casamajó vive exiliado en Bruselas mientras espera la respuesta de la fiscalía belga a la petición de extradición de los tribunales españoles.

Durante estos 77 años hemos vistos muchos cambios -y demasiados parecidos razonables, también-, sin embargo, pasa desapercibido un auténtico giro copernicano en la historia.

La España que fusiló, asesinó, al President Companys era una España vencedora que haría del fuego y la sangre su santo y seña para someter toda forma de disidencia o de reivindicación nacional más allá de la una, grande y libre.

La Espanya de 2017 es una España en declive constante que ya ni siquiera puede ocultar sus formas predemocráticas sino que las ha convertido en su única tarjeta de presentación.

Honoráis a Catalunya con vuestro reconocimiento y difícilmente os puedo explicar el orgullo que siento al recibirlo, lo orgulloso que se sentiría cualquier catalán al recibirlo y, ni que decir, si lo recibiera el propio President Puigdemont. Pero vamos a ser sinceros, algunos de vosotros -como algunos de nosotros en Catalunya- creéis que estamos al final de un viaje bonito. Nada más lejos de la verdad.

Cada golpe de porra que recibieron los votantes del referéndum del 1 de octubre, cada día en prisión de nuestros líderes políticos o civiles, cada día en el exilio de nuestros gobernantes, cada querella contra los alcaldes que facilitaron y garantizaron el derecho democrático a expresarse de su ciudadanía… cada una de estas acciones, sumadas a toda la represión política, social y económica que acumula España en Catalunya, ha hecho mella en el frágil disfraz democrático del Estado español y lo evidencia en la anormalidad de un Estado donde votar es un crimen que se paga con cárcel antes de ser juzgado, pero agredir a representantes políticos catalanes desde la ultraderecha española y tener una condena firme, no implica prisión.

El Estado que financia y permite la existencia de una fundación Francisco Franco, en honor al sanguinario que asesinó al President Companys y a centenares de miles de personas, es un Estado que no atiende a razones porque no las tiene. Y eso, creedme, es el principio del fin de un Estado.

En Catalunya estamos enfadados, si me lo permitís, estamos muy cabreados. Porque desde los más jóvenes a los más mayores hicimos una demostración de ejercicio del derecho a la autodeterminación el pasado 1 de octubre. Tuvimos una capacidad de disciplina, eficacia, eficiencia y organización, que hizo que toda la inteligencia española no pudiera encontrar ni una sola de nuestras urnas. Y esa misma organización, a pesar de la violencia, hizo posible que tres millones de personas, bastante más del 50%, ejercieran su derecho a votar y que a pesar de los ataques, 2,3 millones pudieron ser contabilizados.

Los que hace más de 40 años ya pertenecíamos a organizaciones independentistas minoritarias. Las 40 personas que hace 7 años reprendimos y fundamos el embrión de lo que luego fue la Assemblea Nacional de Catalunya, no estamos en absoluto tristes por lo que estamos pasando, con la intervención de nuestras instituciones de gobierno y nuestros representantes políticos y sociales.

Y no lo estamos porque sabemos que esa lucha vale, que su sacrificio vale, como lo valió el de millones de personas que protegieron urnas y votos. Votos, quiero recordarlo, que podían ser en blanco, a favor o en contra de la independencia o podían abstenerse, sabiendo que en las democracias occidentales la abstención, es la aceptación del resultado, sea cual sea, estés más o menos de acuerdo.

Y os digo que es el principio del fin de España y el principio del nuevo inicio de Catalunya, porque mientras la arquitectura del Estado, desde la monarquía al Gobierno, desde el Senado al Congreso pasando por esa tercera cámara puesta a dedo y no escogida democráticamente como es el Tribunal Constitucional, pasando por todos sus tribunales de excepción o excepcionados, no tiene otra respuesta a nuestro reto político que la represión, la prisión y la violencia; cuando sólo considera ‘buenos catalanes’ aquellos que acatan y sonríen ante sus bajezas…, en el otro lado, el proceso de creación de la República no mira orígenes, ni apellidos ni trayectorias. Vale con el deseo de ser República.

Y ese deseo no es encarcelable ni querellable, porque la República somos nosotros. Somos cada una de les personas que cree en un futuro mejor y en los principios democráticos esenciales. Lo que no sabe el Estado o no ha querido ver, es que este proceso lo inició el pueblo y lo acabará el pueblo por muchos encarcelados, querellados o perseguidos que quieran.

No soy quien para decir dónde llegará Nafarroa en su deseo de libertad, pero os aseguro que viendo esta plaza tengo claro que llegará donde quiera porque, al igual que en Catalunya, hemos descubierto que la República es mucho más que el territorio, las fronteras y las banderas. Mucho más.

En Catalunya hemos descubierto que la República somos nosotros y que no tenemos más límites que los que nos queramos imponer. Y que queremos líderes y partidos políticos que, como mínimo, sean igual de valientes que lo fuimos los ciudadanos el 1 de octubre e igual de obedientes al mandato popular que expresamos el 27 de septiembre de 2015. Solo depende de nosotros mismos y el mismo esfuerzo colectivo que hicimos el 1 de octubre, lo haremos, en la misma forma, el 22 de diciembre. Democráticamente, SÍ. Cívicamente, SÍ. Pacíficamente, SÍ. Pero no rehuiremos el envite. Ellos ahora dicen que no utilizaran cualquier tipo de violencia pero si quieren usar la que utilizaron el 1 de octubre nos encontraran, de la misma manera, con las manos y brazos levantados defendiendo, reitero, pacíficamente y en paz, la República -proclamada el 27 de octubre- y nuestras instituciones.

Tenemos exilio y prisión, sí, pero Companys puede, con la misma dignidad con la que murió asesinado con los pies desnudos, mirada firme y al grito de “per Catalunya”, respirar tranquilo, esta vez nos obligan a elegir de nuevo entre soberanía y sumisión. Y tenemos la respuesta:

Visca Catalunya lliure!

Visca els Països Catalans lliures!

Gora Nafarroa askatuta!

Gora Euskal Herria askatuta!

 

Anuncis

Ara que ho veieu clar

IMG_4002Evito les opinions sobre el cost humà de l’exili i la presó, sobre l’atac contra les institucions legítimes de Catalunya i contra les persones que les ocupaven per decisió democràtica. Persones més doctes i més savis que jo ja ho han fet en aquesta magnífica edició extraordinària.

Digueu-me poc sensible però prefereixo que això ho facin uns mentre altres mirem de posar fil a l’agulla, precisament, per acabar amb aquesta situació de patiment. Una situació de patiment que no és d’uns quants sinó que tenalla bona part de la societat catalana.

Dic que les evito perquè algú o alguns, ho havíem vist des de feia temps. El tarannà antidemocràtic de l’Estat, la situació dels presos als centres penitenciaris de l’Estat, la sagnia econòmica, la capacitat de crear situacions de violència, la manca de resposta automàtica des de l’exterior -aquest és un procés lent-, la necessitat de no explicar tota la feina però tenir-la tota feta…IMG_2269

Així que sense perdre ni un sol segon en retrets que no treuen cap a res, sí que us demano que si ja ho veieu clar, posem-nos a treballar i bastim la República que ens cal.

Perquè si aquesta situació que patim té algun avantatge és que ha eliminat qualsevol camí del mig: o estàs per tenir un Estat o assumeixes que tens un Estat en contra; o vols una justícia que mereixi aquest nom o et quedes amb la injustícia que ens jutja; o estàs per respectar les urnes o estàs per apallissar els que volen votar.

La paradoxa és que l’Estat mateix ens ha ofert una quarta oportunitat (en un altre moment escriuré les tres oportunitats, sota el meu parer, perdudes: 3O, 10O i 27O) per culminar allò que resta per fer. L’Estat que somnia amb una majoria unionista es trobarà als morros (si les forces independentistes són capaces de seguir mobilitzant la gent) amb IMG_3897una nova majoria independentista. I aquesta majoria independentista i la seva representació parlamentària i governamental, ja no tindrà cap excusa per no culminar la feina que li ha estat encomanada i que no es altre que la República de Catalunya comenci a caminar amb determinació, iniciï el procés constituent, cerqui els suport internacionals que pertoquen, i consolidi la República en base a aquesta base sòlida que hauria de sortir dels comicis del 21D.

IMG_2267Hem vist les cartes de cadascú, sabem com juga cada jugador. Ells, les porres, la força i la intimidació. Nosaltres les urnes i la resistència pacífica. Ens cal aquest darrer sacrifici -molts en van fer un tast l’1O- de molts de nosaltres per assolir l’objectiu i aconseguir aquest país millor que desitjaven i pel que varen lluitar els nostres avantpassats i que volem pels nostres fills i nets. El Sr. Millo va dir fa pocs dies que no es cert que l’Estat empraria els màxims ressorts de violència… ara sabem que les nostres intuïcions i informacions, traduïdes en pors, no eren certes. Ho veurem ben aviat i si és així, no hem de patir: democràticament ho tenim guanyat!IMG_2224

IMG_3389Ara que ja sabem qui som i com es diu cadascú, ara que sabem fins on arriben i on podem arribar, ja podem dir les coses pel seu nom: No anem a Ítaca ni enlloc. Ens quedem aquí i construïm la República.

Víctor Terradellas i Maré

Els Nord Stream, l’Àrtic i la nova hegemonia glocal europea com a apunts per a una nova geopolítica

De la reunió del G20 a Hamburg se n’ha destacat l’aparent solitud de Trump i Putin i una certa coincidència dels líders europeus -inclòs el Regne Unit- malgrat un Brexit que molts considerem, encara, reversible. Una vegada més, però, les aparences en les relacions internacionals poden tenir poc a veure amb les raons de fons. Unes raons de fons que, com se sap, en els afers internacionals són estrictament els interessos particulars de cada Estat. Analitzem tres qüestions de fons que ens ajuden a entendre aquests interessos més enllà de les aparences.

Primer apunt: el gas rus. El 8 de novembre de 2011, Alemanya i Rússia inauguraven un nou gasoducte a través del Bàltic. Una obra faraònica de la que s’ha parlat poc i que es coneix com a Nord Stream. És un gasoducte que va canviar totalment el trànsit del gas tal com l’havíem conegut fins aquell moment a Europa perquè arribava a Alemanya directament des de Rússia evitant passar per tercers països, com Ucraïna. I més enllà del recorregut, era faraònica també per la seva capacitat de subministrament: 26 milions de llars europees reben servei d’aquesta canonada. Majoritàriament llars alemanyes i franceses.

En el moment de la inauguració, el president rus, Dimitri Medvedev, anunciava, des de Berlín, que posaven en marxa una infraestructura “de primer ordre” per a les relacions “entre Rússia i Alemanya i entre Rússia i Europa”. I anava més enllà, afirmant que amb la nova infraestructura “s’assegura el subministrament d’energia a Europa”.

La construcció d’aquestes futures aliances continua ara amb la determinació alemanya i russa de tirar endavant un nou gasoducte: el Nord Stream II. L’aliança estratègica per la construcció euro-asiàtica, russo-alemanya, té en el Nord Stream II un pilar important. Però la por nord-americana a perdre un aliat com Europa, i temorós de quedar perifèric, fa que cerqui aquelles baules més porugues i febles al si de l’entramat europeu. Aquells que per història es senten temorosos amb la perspectiva d’aquesta possible nova hegemonia/aliança. Així, el 8 de juny d’enguany, el primer vaixell amb gas liquat arribava a Polònia des del port nord-americà de Louisiana. Polònia, amb aquest servei, redueix la dependència russa de manera gairebé definitiva i fa el primer pas per assolir la independència energètica de Rússia.

Detalls gens menors que anticipen aquesta nova realitat que podria, si així ho decidim nosaltres, esdevenir hegemònica: ni Alemanya ni la Unió Europea han accedit a augmentar les sancions a Rússia tal com demanaven els Estats Units.

Segon apunt: l’Àrtic. L’any 2013 el noruec Rune Rafaelsen, cap del Secretariat Noruec del Mar de Barentsz, un mar de l’Àrtic entre Noruega i Rússia, va encendre el mediambientalisme global afirmant que el desglaç àrtic causat per l’escalfament global podia ser una mina d’or. “Els països pobres, del sud, són els perdedors del canvi climàtic i no diré que nosaltres, al nord, en siguem els guanyadors, però hi ha efectes positius evidents”, confessava. L’escalfament global fa que els blocs de gel de l’Àrtic es fonguin a gran velocitat i s’obrin noves rutes de navegació a través d’un mar fins fa poc impenetrable. “El canal de Suez encara és una ruta molt més important, el creuen uns 18.000 vaixells a l’any, i al mar de Barentsz tot just parlem d’uns quants centenars, però cada cop n’hi ha més. Anar d’Europa fins al Pacífic en menys temps suposa utilitzar menys petroli i emetre menys CO2. I pot ser que el 2050 ja puguem navegar a l’estiu creuant el pol Nord, sense haver de vorejar-lo.”

El 40% de les reserves mundials de gas i petroli que queden per descobrir són a l’Àrtic. Però l’Àrtic no és terra ferma, no és més que aigua de mar congelada i, com a tal, es regeix per les Convencions sobre el Dret del Mar. Però alguns Estats molt concrets tenen interès per regular-lo pels Tractats sobre fronteres marítimes. Quins? Doncs els únics cinc que tenen possibilitat d’exercir-hi sobirania: Rússia, Noruega, Dinamarca (per Grenlàndia), Canadà i els Estats Units (per Alaska).

Tercer apunt: la lluita per l’hegemonia mundial en aquest nou ordre. Existeix un model inèdit que en aquest moment de canvi pot tenir oportunitat de reeixir; em refereixo a l’Europa completa des de la base, a l’Europa glocal. Un model basat en la diversitat i la conjunció de petits estats de referència juntament amb l’eix russo-franco-alemany, i en la creixent integració Euroasiàtica. Un model que permet assumir a cadascuna de les parts el rol d’actor global sense renunciar a cap de les dimensions locals de tots i cadascun dels europeus. Un model europeu que pot esdevenir, de nou, referents al món

Un model federal que, per ser, ha de reconèixer identitats europees que han restat soterrades. Fins ara. Catalunya en seria, si m’ho permeten, un cas paradigmàtic. Europa que ha estat oportuna per Catalunya i ara Catalunya és oportuna per Europa i necessària. Aquesta (nova) idea d’Europa, l’Europa glocal, és una Europa que ens cal forta, una Europa que ens cal decisiva en aquest nou ordre que s’està dibuixant i que pot aportar aquell punt de sentit comú, de seny i de gosadia a un món on, aparentment, només s’està dirimint és la lluita per l’hegemonia entre la Xina i els Estats Units.

Una pugna que exemplaritza la lluita entre un món de caire liberal essencialment democràtic, i un altre de dependència autoritària. I en aquesta lluita per l’hegemonia on ni la Xina ni els Estats Units ens hi esperen, Europa no hi pot ser com actor de pedra. Europa, em sembla imprescindible, ha bastir una tercera opció d’arrel europea, la que ens dibuixa la pròpia geografia, i amb vocació glocal, per què la que hem intentat construir fins ara, la global no ens ha funcionat. Aquesta Europa federal, aquesta “nova” idea d’Europa, essencialment democràtica i compromesa amb el progrés humà, amb el manteniment de l’estat del benestar i amb la promoció, coneixement i reconeixement dels drets humans, és el tercer actor que no esperen, ni volen, ni els Estats Units, ni la Xina, entestats en una guerra sense quarter per l’hegemonia.

L’Europa glocal ens reconcilia amb les respectives identitats i ens configura com un ens polític amb capacitat per interlocutar amb tot el planeta i, alhora, atent i respectuós amb allò que som i hem esdevingut sempre.

Fent la suma d’aquests tres apunts algú pot pensar que Europa no canviarà substancialment en els propers anys i que també ho farà com actor internacional de primer ordre? La resposta des d’aquesta tribuna és que no, i la resposta és, una vegada més és a les mans dels europeus. També aquí, ens toca decidir.

Finalment, i com hem fet sempre, ens agradaria que aquesta transformació, en bona part condicionada per interessos econòmics i comercials, tingués en compte, des d’Europa, la irrenunciable promoció, coneixement i reconeixement dels principis democràtics essencials com a marca continental que, aquesta sí, no admet renúncies ni retallades.

 

http://international-view.cat/2017/07/26/the-nord-stream-the-arctic-and-the-new-glocal-european-hegemony-pointers-for-a-new-era-of-geopolitics/

Catalunya, el país (nou) que sempre hem estat. L’excepció del sud d’Europa.

Conferència Fundació Gresol, Reus, 6 de juliol de 2017

En primer lloc, permetin-me que els doni les gràcies per la seva assistència i, de forma molt especial, al Sr. Antoni Pont, president d’honor i fundador de la Fundació Gresol, per haver-me convidat a departir aquest vespre amb vostès.

d5a183c4-fa67-44b4-947a-38be1275993cEn un moment en què em sembla que en política hi ha massa tacticisme, massa partidisme i massa càlcul, i sabent que l’audiència sou, majoritàriament, persones del sector privat i, per tant, executius, em permeto d’anar directament a la qüestió que tenim entre mans.

Què està passant a Catalunya? O, si m’ho permeteu, què no està passant? Doncs el que vivim en aquests moments, no és l’obsessió d’un polític o d’alguns. És, al meu parer, una eclosió lògica i natural a causa d’una diferència social, política i econòmica entre Espanya i Catalunya, que ha fet que una majoria de la societat catalana estigui a favor, no ja de la independència -ens haurem de comptar- sinó a favor de saber què opinem en relació a la independència o a l’estatus polític amb què ens vulguem dotar.

No és una qüestió menor perquè sovint es presenta als defensors del referèndum com defensors de l’opció independentista, i ens deixem de veure que el fet de defensar el referèndum és defensar, amb la mateixa intensitat, el dret democràtic dels que votarien sí, dels que votarien no, i dels que no pensen anar a votar. I sí, els dic que em sembla que aquest procés d’autodeterminació que vivim a principis del segle XXI és una evolució lògica, perquè si bé té raons conjunturals que cal tenir en compte, té també unes arrels històriques profundes.

No en va, al segle VII, aquestes terres formaven part de l’Imperi Carolingi, amb capital a Aquisgrà (Aachem). No en va, al segle XIII, érem la principal força a la Mediterrània des de les costes catalanes fins a l’actual Turquia. D’aquí el Consolat de Mar, que de forma pionera regulava el transport i el comerç marítim al mar. I no en va, el 1700 vam optar l’opció austriacista i això volia dir optar per un model no jacobí ni centralista mentre Castella defensava un model francès centralista i absolutista. I ho intentàvem de nou el 1871 amb Prim i Amadeu I de Savoia.

No som millors que ningú però les nostres influències i la nostra situació geopolítica en els darrers 1200 anys tenen poc a veure amb el que s’ha viscut des de Toledo i des de Madrid. Igualment, la tradició de diàleg i d’entesa entre les parts diferents forma part del tarannà català i és pioner en la història de la humanitat, com bé recordava Pau Casals en el seu recordat discurs a l’Assemblea General de les Nacions Unides el 24 d’octubre de 1971. Però aquesta personalitat nacional i aquesta determinació pels principis democràtics essencials no han significat una vida plàcida per a Catalunya. I estaria molt bé fer-ne autocrítica i entendre perquè avui som on som, i quines són les nostres millors eines per avançar.

Va ser a Barcelona el 1915, on un home nascut a les nostres contrades, Rovira i Virgili, en el decurs d’una conferència al CADCI, va començar a indicar com podria créixer un nou Estat enmig del concert de les nacions i ens deia: “Jo crec que perquè triomfi un moviment nacional li calen dues condicions imprescindibles: li cal una gran força interna, i li cal, a més, un prestigi i una simpatia exteriors; sense aquesta força interna i sense aquest prestigi i simpatia exteriors, la seva vida, la vida d’un moviment nacional és impossible.”

Ja em perdonaran si els semblo excessivament optimista, però si avui som aquí i estem convocats a votar el proper 1 d’octubre és perquè existeix aquesta força interna majoritària, sumada a una silent simpatia exterior que ja sabem que no es pronunciarà fins que Catalunya deixi de mostrar intencions i faci un gest polític impossible d’evitar per a la comunitat internacional.

I ja que hi som, deixin que els citi un conciutadà il·lustre, Antoni Gaudí. De Gaudí se’n destaca sovint el seu geni arquitectònic, la seva mística, però sovint s’amaga que una vessant i altra vivien en una personalitat profundament arrelada a una idea de profund catalanisme. Seves són les paraules que diuen que “sense la independència, no hi ha possibilitats de crear, a Catalunya, una política justa, honesta i regenerada.”

Justa, honesta i regenerada. Passat un segle ens podem emmirallar perfectament en les paraules del genial arquitecte perquè tenen una essència humana, democràtica i de carrer que les converteixen en perfectament actuals. Gaudí no parla de riquesa ni de prosperitat. En tot cas, ja vindran si som una societat justa, honesta i regenerada. Doncs bé, els que estem aquí som fruit d’aquesta història i d’aquesta mentalitat. D’aquest mirar el Nord i sentir-nos-hi identificats, d’aquest no demanar gaire però sí demanar que ens deixin treballar tranquils, de no ser gens de subsidi i molt d’emprenedoria.

foto_web_5_sala_soparDurant el darrers quaranta anys hem donat suport a un Estat que no s’ha modernitzat com tocava, que ens ha mirat de reüll i que ens ha penalitzat la generació de riquesa i de treball. Un Estat que ha estat incapaç de crear les mínimes infraestructures necessàries per donar sortida a un sector privat tip de jugar amb les cartes marcades. Heu fet -hem fet- per tant, una feina substitutòria que ha arribat fins on ha arribat: convèncer empreses multinacionals que es quedin malgrat no tenir arreglat el corredor mediterrani, explotar aeroports i ports fins a l’extrem malgrat la manca de confiança i la manca d’inversió dels gestors estatals i patir una fiscalització constant de la hisenda pública a les petites i mitjanes empreses, molt superior a la mitjana estatal. I avui trobem que una part de la societat catalana es posa dempeus i reclama saber si aquesta situació -que és injusta, deshonesta i té poca voluntat de regeneració- és còmoda i volguda per la societat catalana.

Alguns pensem que ja fa massa anys que mirem de regenerar un Estat amb poca voluntat de canvi i hem optat per proposar tenir un Estat propi, que no ens jugui a la contra. I aquest moviment, mal que pesi i mal que piqui a massa persones, és absolutament transversal i no entén d’esquerres ni de dretes. Un fet, si m’ho permeten, molt català. Aquesta anormalitat del no Estat, aquesta necessitat de substituir-lo, ha fet que ni tan sols ens puguem definir, com tots els països del món, des de l’eix dreta/esquerra, sinó que ens ha dut a formar-nos com a col·lectiu des d’una vessant individual.

Què vull dir amb això? Doncs que quan una persona que desconeix Catalunya em demana pel nostre tarannà mitjà em toca fer un dibuix curiós, de com ens veig: ens veig, en línies generals, d’economia de mercat liberal (petit, mitjà o gran empresari, autònom, botiguer, emprenedor), amb una ànima social que ens duu en molts moments a ser generosos i altruistes (Marató de TV3, manifestacions en favor dels refugiats, campanyes de Bòsnia i Kosovo…) i de tradició judeocristiana o cristianisme de base si prefereixen (la família, el Nadal i Sant Esteve, els Reis, Setmana Santa…). Això som, així som volia dir, i m’agradaria que fessin l’exercici de pensar si es veuen, poc o molt, dibuixats en aquest retrat.

El moviment polític a favor del referèndum -un moviment que en totes les enquestes i en tots els mitjans es manté entre el 70 i el 80% dels catalans- és un moviment que treballa per garantir drets democràtics essencials, i entre aquests drets s’hi troben, és clar, una fiscalitat justa i unes infraestructures adequades al nostre esforç tributari. I per molt que molesti a alguns -perquè augura la fi de la seva llarguíssima carrera política-, aquests són els temps polítics que corren, també, per Europa. Macron, a França, deixa disminuïts fins el ridícul els partits tradicionals amb un discurs que recupera els valors de la disciplina, l’orgull nacional i que bandeja voluntàriament el que fins ara hem anomenat ‘políticament correcte’. I això que ara s’admira i que sembla tan innovador, a casa ho hem viscut, ho hem tingut, des de Prat de la Riba, Companys, Macià, Pujol… Lideratges polítics que, com Macron, entenen el país i les seves necessitats per sobre de les petiteses del mercat ideològic.

I entenguin-me bé, no dic que no tinguin ideologia, sinó que en moments determinats han sabut llegir el país, el seu present i el seu futur, allunyats del càlcul possibilista dels partits. Com hem fet nosaltres. Sí, hi torno, com hem fet nosaltres. Perquè finalment, allò que pretenem els partidaris de la independència és menys Estat i més confiança en una societat que s’ha guanyat a pols l’estabilitat econòmica mantenint els respectius projectes empresarials a base d’un esforç continuat de resituació.

I, una vegada més, ens tocarà resituar-nos. No pas perquè els vents polítics vagin d’un lloc a l’altre, sinó perquè la paradoxa de la nostra estabilitat i de la nostra fortalesa és aquesta capacitat d’adaptar-nos al temps i a la nostra societat. Superant, sempre que cal, les barreres sovint massa estretes de la ideologia política concreta, i superant, també, la dicotomia empetitidora i reduccionista de la dreta i l’esquerra. 

I aquí en sabem molt d’això. De fet, el Reus-París-Londres forma part del nostre ADN, aquesta tossuda determinació per assolir l’excel·lència que comença a les nostres botigues, a les nostres empreses i a les nostres emprenedories, però que no coneix fronteres. Aquesta conferència d’avui beu d’aquestes fonts. En tot cas, ho saben, mirar nord enllà des d’aquestes terres ve de molt lluny. Per això, si m’ho permeten, avui ens centraré en nosaltres, en aquest país nostre sense perdre de vista el món, perquè em sembla que la millor aportació que podem fer al món és oferir un model de país útil per a l’Europa i per al món del segle XXI.

foto_web_6_sala_soparUna Europa -deixin que els hi digui- que ha estat oportuna per a Catalunya i ara Catalunya és oportuna per a Europa. I necessària. Si volen, després ens hi allarguem en per què avui Catalunya és oportuna per a Europa i necessària. Jo l’anomeno “La (nova) idea d’Europa, l’Europa glocal”. Una Europa que ens cal forta, una Europa que ens cal decisiva en aquest nou ordre que s’està dibuixant i que pot aportar aquell punt de sentit comú, de seny i de gosadia a un món on allò que s’està dirimint és la lluita per l’hegemonia entre la Xina i els Estats Units. Això vol dir entre un món de caire liberal essencialment democràtic i un de dependència autoritària. I, en aquesta lluita per l’hegemonia, Europa hi és com actor de pedra i no se l’espera.

És per això -i si volen després ho comentem- que ens sembla imprescindible bastir una tercera opció d’arrel europea i amb vocació glocal, perquè la que hem intentat construir fins ara, parlant d’Europa, la global, no ens ha funcionat. Aquesta Europa federal, aquesta “nova” idea d’Europa, essencialment democràtica i compromesa amb el progrés humà, amb el manteniment de l’estat del benestar i amb la promoció, coneixement i reconeixement dels drets humans, és el tercer actor que no esperen, ni volen, ni els Estats Units, ni la Xina, entestats en una guerra sense quarter per l’hegemonia. És, paradoxalment, la millor recepta de democràcia, economia i drets socials que podem oferir al món. 

Com bé sap el Rector, i de fet tot aquell que em coneix, sóc directe i no tinc cap intenció de fer una presentació ni plàcida ni diplomàtica. Crec que la nova política tindrà aquestes formes i no les que alguns ens volen vendre com a nova política de forma demagògica i populista. Permetin-me, doncs, fer una afirmació que miraré de raonar i que té un punt de provocació: la iniciativa privada que ha fet possible l’economia catalana no només no ha comptat amb un Estat a favor sinó que li ha tocat treballar i remar amb un Estat en contra. Molts dels empresaris d’avui, de tot el país, potser no haguessin tingut l’oportunitat de tenir les seves empreses si haguessin nascut en algun altre lloc de la península. I molts dels que varen néixer a la península, que tenen arrels que estimen -estimem- fora del Principat, quan varen fer la cubeta i varen iniciar viatge, no deien “voy a España”, deien “voy para Catalunya” i ho deien com a la recerca d’aquella oportunitat que allà els era negada i que aquí varen trobar. Quanta d’aquella gent avui té els seus fills i nets que són investigadors, empresaris, emprenedors, gent amb carreres universitàries…? El seu èxit és, segur, l’èxit de Catalunya.

He mencionat el corredor mediterrani, imprescindible, i hi afegim que el port de Tarragona i l’aeroport de Reus no han tingut l’atenció i la promoció que requerien; quan els peatges tenallen el transport de mercaderies i són responsables directes d’un cost humà vergonyant pel trànsit i les condicions de transport a les vies alternatives… quan tot això passa, no és només pels ecos d’una crisi econòmica. És, sobretot, perquè es manté una voluntat política que té com a eix el quilòmetre zero a la Puerta del Sol, i que no ha ajudat al desenvolupament i al progrés econòmic de Catalunya. I si miren el mapa de la història col·lectiva veuran que, la major part del nostre temps, o no teníem capital a Madrid, o hi trobàvem els entrebancs que planteja, ara i sempre, l’estructura estatal de l’Estat.

Recordem per exemple les paraules del nostre estimat General Prim, gens sospitós de ser independentista: “¿Son los catalanes españoles? Pues devolvedles las garantías que les habéis arrebatado, garantías que son suyas, que tienen derecho a usar de ellas, porque las han conquistado con su sangre; igualadlos a los demás españoles; si no los queréis como españoles, levantad de allá vuestros reales, dejadlos, que para nada os necesitan; pero si siendo españoles los queréis esclavos, si queréis continuar la política de Felipe V, de ominosa memoria, sea en buena hora, y sea por completo; amarradles a la mesa el cuchillo como lo hizo aquel rey; encerradlos en un círculo de bronce, y si esto no basta, sea Cataluña talada y destruida, y sembrada de sal como la ciudad maldita: porque así, y solamente así, doblareis nuestra cerviz; porque así y solamente así vencereis nuestra altivez; porque así y solamente así domareis nuestra fiereza. [Prim dixit]

I per això recupero i afirmo que estem en un procés natural de resituació geopolítica. Mantenim el nostre criteri històric de mirar el Nord i de no pagar més peatges que aquells que ens vulguem imposar.

Fa poques setmanes vam saber, amb dades del propi govern espanyol, les dades d’execució de l’obra pública prevista a Catalunya durant l’any 2016. Avui podem afirmar -amb dades oficials, insisteixo- que l’Estat espanyol només va executar un 35,6% de l’obra pressupostada a Catalunya durant el 2016. Dels 992,76 milions inicials, només es van materialitzar 353,245 milions, tal com consta a l’informe “Distribució territorial de la inversió del sector públic estatal” publicat pel mateix Ministeri d’Hisenda i Administracions Públiques. Aquest percentatge d’execució a Catalunya no només està per sota de la mitjana estatal sinó que, a més, dista molt del 41,7% de la Comunitat de Madrid. O fins i tot del 52,3% de Ceuta, el 54% de Canàries, el 60,8% de la Regió de Múrcia i el 61,1% de les Illes Balears.

És a dir, si les seves empreses han emprès la millora i la recuperació que ens indiquen les xifres macroeconòmiques, ho han fet sense la necessària complicitat de l’Estat, ho han fet sense comptar amb les infraestructures que requereix el creixement econòmic. I ho han fet, sobretot, sense el necessari retorn de l’esforç tributari que tots i cadascun de vostès realitza amb esforç i puntualitat. I és també per revertir aquesta situació injusta -com deia Gaudí- que alguns proposem de construir un nou Estat, un Estat propi. Alguns de vostès em podrien dir que aquesta deixadesa de l’Estat pot estar provocada pels moviments polítics que es viuen a casa nostra a favor d’un procés d’autodeterminació. M’avanço amb dues respostes.

La primera. Si fos així, seria la confirmació que l’Estat dona Catalunya per perduda i que evita invertir en un territori que assumeix que aviat no serà seu. Em semblaria una irresponsabilitat política i, sobretot, em semblaria d’una miopia política considerable perquè seria tant com renunciar a una partida abans de jugar-la.

La segona resposta és que aquesta és una dinàmica antiga, antiquíssima, de l’Estat espanyol a Catalunya i que té poc a veure amb majories independentistes. La manca d’inversions, i les dades reals d’execució, són una constant de l’Estat espanyol vers Catalunya des de 1978, per bé que podríem mirar més enrere. Ens hem acostumat a veure’ns a la cua de la llista d’inversions i al capdamunt de la llista d’aportadors.

I per això, i malgrat això, mai no hem deixat de sentir-nos diferents, de sentir que vivim un parèntesi pel que fa a la sobirania, hem demostrat repetidament una voluntat de construcció i emprenedoria malgrat les dificultats.

Deixi’n-me que els posi un exemple: fa 121 anys, l’any 1896, es va instal·lar la primera línia telefònica de l’Estat entre Barcelona i Madrid. Aquesta línia va ser possible gràcies a la iniciativa i l’emprenedoria d’una empresa privada catalana. Quan l’empresari que ho va fer possible es va posar en contacte amb la Dirección General de Correos y Telégrafos no va rebre ajudes de cap mena, ni tan sols el van felicitar. La seva sorpresa va ser trobar-se amb l’advertiment que, per rebre els permisos, s’havia de comprometre per escrit a que no es pogués usar el català per telèfon. La prohibició també s’havia aplicat a la telegrafia, que només acceptava telegrames en castellà. Dies després, el diputat català Joan Maluquer i Viladot va denunciar-ho al Congrés, on va explicar el malestar d’aquell emprenedor sense que cap força política li donés suport. Així que quan la línia es va posar en funcionament, les operadores van disposar de la facultat de tallar la comunicació si detectaven converses en català.

Em sembla il·lustratiu perquè és un exemple que mostra una relació que es manté més d’un segle després: emprenedoria i innovació de l’empresariat català, cap mostra de complicitat de col·laboració de l’Estat i, quan el progrés esdevé realitat, l’Estat intervé no des d’una perspectiva d’eficàcia o d’eficiència, sinó des d’apriorismes polítics. La sorpresa d’aquell empresari català innovador amb la telefonia avui supera ja l’àmbit estrictament català, i som testimonis de com multinacionals de prestigi pateixen una certa limitació dels seus plans d’expansió empresarial per decisions polítiques que poc tenen a veure amb les regles de l’economia i del comerç. És el cas de Norwegian amb el vol Barcelona-Tòquio. Un vol que no és possible perquè l’Estat, a través d’AENA, va acordar amb Rússia que els únics vols internacionals que sobrevolen el seu territori des d’Espanya han de sortir de Barajas.

Hem viatjat en el temps i hem tornat a aquest 2017 perquè m’ha semblat interessant il·lustrar que un espai com l’economia, que hauria d’estar bàsicament arbitrat pel lliure mercat -amb les normes reguladores essencials per part de la comunitat internacional a través dels Estats-, és, en el cas de Catalunya, un espai viciat per les inèrcies polítiques espanyoles que tenen, encara, una visió radial, jacobina i centralista del territori.

Però no és aquesta una exposició que vull de queixa o de victimització, no. No es pot negar aquesta realitat política, però el que em sembla especialment destacable és que, malgrat aquestes circumstàncies polítiques adverses, Catalunya és un pol europeu d’emprenedoria, de creixement i d’inversió. I és aquí on enllaço amb el que deia en començar: som un model social i econòmic per a Europa i per al món. Un model que no té res a veure amb l’espanyol i que encaixa bé amb les dinàmiques europees. Des d’aquesta perspectiva, el nostre procés d’autodeterminació és, també, continuar amb una certa tradició de progrés.

Analitzin, sinó, com va tenir lloc la revolució industrial a casa nostra. Catalunya ja era una terra d’emprenedors com vostès. Catalunya va ser dels pocs llocs del sud d’Europa on es va tirar endavant la revolució industrial, però va ser de forma atípica. A la península n’hi van haver dues, País Basc i Catalunya, però ben diferents. Mentre al País Basc es feia amb recursos naturals (tenien ferro i carbó) i fons públics, a Catalunya és feia sense recursos naturals i amb fons privats, una diferència gens menyspreable.

D’aquí, d’aquesta tradició, ens ve el que som avui. D’aquesta cultura de l’esforç, del treball i de l’estalvi amb què ens hem impregnant fins fa ben poc. I dic fins fa ben poc perquè molt em temo que alguna cosa està canviant. Seguim sent innovadors i emprenedors. Som dels principals motors europeus en desenvolupament, recerca i investigació, treballem colze amb colze amb companyies punteres israelianes i americanes, però a nivell d‘indústria… Sí, 300 anys no passen en va. I si avui correm algun perill podríem dir que és aquell que tanta por fa al món jueu i que no és pas l’antisemitisme. El pànic real és l’assimilacionisme que poden patir. En el nostre cas passaria per interioritzar “la cultura del pelotazo”, és a dir, el no produir i treballar poc per a guanyar molt. Deixin que digui que els nostres ancestres, no tan llunyans, els nostres avis, o pares en molts casos, si ho veiessin, es posarien les mans al cap.

La no acceptació d’aquesta singularitat passa, ara mateix, per assumir que una part de la societat que se sent espanyola a Catalunya avui podria decantar-se pel sí pensant en els seus fills o nets. Hem de ser conscients de temes sensibles com la llengua -en podem parlar si volen-, o la nacionalitat -també en podem parlar-, però el que no podem perdre de vista és la solidaritat de Catalunya amb Espanya.

Sigui quin sigui el desenllaç del moment polític que vivim, afirmo, amb coneixement de causa, que si el Govern espanyol s’hi avé, Catalunya mantindrà el compromís amb el deute espanyol i seguirem sent, com ho hem estat des del primer dia, aportadors nets a la UE. Un fet que materialitzarà i explicarà, a Espanya i a Europa, que no ens desentenem d’un Estat que pot desestabilitzar el conjunt del continent més que no pas a Catalunya. Parlo, també, de crear un Fons Català de Cooperació amb l’Estat espanyol, amb temps, quantitat i projectes específics d’economia productiva i infraestructures, a imatge del model israelià o noruec, que en cap cas, però, significarà el manteniment d’un sistema clientelar i de subsidi. Un projecte europeu, , però també un projecte polític d’enorme simbolisme per com reflectiria el manteniment dels llaços entre la població espanyola i la catalana. Llaços que cal conservar i protegir, i que van des dels familiars fins els econòmics.

Un fet i un compromís que encaixen amb una forma de ser i de fer que ens han dut on som ara, que ens han dut a cercar un nou futur, a cercar una nova oportunitat. De la mateixa manera els diré que cap futur no ens ha d’atemorir. Un exemple: els productes catalans es compren perquè la relació qualitat preu és satisfactòria. El món global eficient no entén de vetos.

Així, aquella forma tradicional de veure el món des de Catalunya es manté avui amb un model propi, absolutament propi, que es recolza en la iniciativa privada però que, per primera vegada, es planteja assumir en primera persona la direcció i la gestió política del país. He fet servir expressament les paraules direcció i gestió perquè els empresaris i els emprenedors com vostès, saben que perquè una empresa funcioni li cal, sobretot, una bona direcció i una bona gestió. I és des d’aquesta perspectiva que cal entendre el repte polític que planteja Catalunya: no és que vulguem un nou Estat -que també- sinó que fa massa anys que ens cal un Estat eficaç i eficient.

També aquí m’avanço a les seves possibles preguntes. Que si la corrupció té espai allà i aquí, que si l’Administració catalana repeteix vicis de l’espanyola, que la democràcia és massa sovint un partitocràcia…

Sí. A mitges, però sí. Estic d’acord que hem de vetllar per fer una administració, si és possible, menys funcionarial, més eficient, menys burocratitzada, menys espanyola, si m’ho permeten. Una funció pública amb menys privilegis, equiparant-los a la resta de la societat, amb condicions laborals: drets adquirits, clar, però també amb deures com tothom. I estic d’acord que ens cal un sistema de finançament de partits que eviti temptacions que han fet molt mal al nostre sistema polític… Però malgrat aquests malgrats, afirmo sense cap angúnia que són incomparables el funcionament i l’evolució, per posar algun exemple, dels Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya amb els de les Rodalies de Renfe. Afirmo que la sanitat catalana és infinitament més puntera i eficient que qualsevol altre sistema sanitari de l’Estat. I això és precisament gràcies a un cert tarannà, gràcies a un model diferent d’entendre la gestió econòmica en l’àmbit públic i en el privat.

Vull, per tant, que debatem i, si pot ser, convinguem, que la Catalunya del segle XXI no pot continuar pendent de les fílies i les fòbies del govern espanyol de torn. Que aquest és un sistema que ha imposat una dinàmica perversa de balances fiscals que en contra del que es creu, ha empobrit i consolidat inèrcies de país pobre en algunes regions -cas d’Andalusia amb els ERE o el PER- i que penalitza el desenvolupament econòmic d’aquells espais amb major capacitat de projecció i creixement.

I quin és el nostre model? Doncs el que tenim aquí avui: empresaris, com vostès, que no volen ser penalitzats pel fet de ser-ho.

  • Que s’ocupen de produir des de l’excel·lència i que reclamen les vies i les carreteres necessàries perquè aquesta producció generi riquesa.
  • Que creuen en l’Estat del Benestar i volen unes condicions laborals justes per als treballadors però justes per als empresaris.
  • Que volen un sistema de protecció social que ens mantingui com un sol poble però que no generi la idea de la vida pel subsidi.
  • Que volen un país en què la iniciativa privada no compti amb competència deslleial des de l’àmbit públic en cap cas i en cap camp.

Volen, volem, en definitiva, deixar de ser una comunitat social, política i econòmica tutelada. Amb tots els drets i amb tots els deures de qualsevol país europeu.

No els demano ni els proposo un suport explícit al procés polític que estem vivint. Aquesta és una qüestió privada que cadascú decideix si vol fer pública. Però els demano que tinguem clar que tenim una gran oportunitat davant nostre. En una conversa informal que se m’ha permès de fer pública, l’exconseller del Banc d’Espanya i reconegut economista -i per sort meva, bon amic- Guillem López Casasnovas, em deia on seríem si tots aquells professionals i empresaris de gran vàlua i compromesos amb el país es poguessin dedicar, únicament, a fer la seva feina. Aquest també és un favor que ens pot fer el futur i aquest també és un moment que els convido a compartir.

L’aliança de Catalunya amb Espanya és, en l’àmbit econòmic i si em permeten la boutade, una joint venture ruïnosa per a tots nosaltres. Una joint venture que hem cercat, des de fa més de 150 anys, que sigui profitosa per a tots. Catalunya hi ha posat tot de la seva part. La dita transició democràtica, l’ingrés a la UE, l’entrada a l’Euro… són, en bona part, amb la decisiva col·laboració catalana. Però l’Estat no ha intentat, ni tan sols intentat, mantenir un mínim d’aparença amb Catalunya. Hem estat solidaris, molt, massa per rebre les crítiques que rebem sovint.

Els posaré un exemple: des de l’entrada espanyola a la UE, Espanya ha rebut, en números rodons, 100.000M€. En el mateix període, Catalunya ha aportat a l’Estat 300.000M€. És a dir, que en els mateixos anys, 25 aproximadament, 500 milions d’europeus han fet arribar al tresor espanyol una tercera part del que han fet arribar 7,5 milions de catalans. Els subratllaré, però, que si aquests diners haguessin servit per crear infraestructures o economia productiva, n’estaria molt content. Però han servit, sobretot, per subsidiar i, massa sovint, per fer tripijocs.

Vaig acabant. En una recent visita a Washington em deien, malgrat conèixer la història recent d’Espanya -que la coneixen- que els semblava increïble que l’Estat espanyol, a través de la seva diplomàcia i amb el seu titular al capdavant, malvengués i critiqués sense miraments un territori tan productiu com el català i que això ho fessin perquè no volen que marxi. “Com no han de voler marxar vostès…!?” –em deien– “amb el maltractament que reben dia a dia i l’escarni exterior que pateixen?”. “Nosaltres mai criticaríem, d’aquesta forma, un territori que voldríem es quedés dins dels Estats Units, els intentaríem comprar”. S’imaginen el Govern federal criticant Califòrnia?

Des d’aquesta perspectiva, sí que els demano que analitzin amb el cap fred i sense apriorismes aquesta joint venture entre Catalunya i Espanya des de l’any 1978. I un cop analitzat, els proposo que actuïn en conseqüència.

Crec, sincerament, que ho hem intentat tot perquè aquesta joint venture funcionés. No ha estat possible i no pas per culpa nostra. Permetem-nos, ara, preguntar-nos si ho volem fer amb independència i sense tuteles. Fer-ho nosaltres sols, sense oblidar-nos que tenim i mantindrem llaços fraternals i irrenunciables. Només depèn de nosaltres.

Moltíssimes gràcies per la seva atenció.

Catalunya: el final de la cuenta atrás

Lo ilustraron de forma meridiana el presidente catalán, Carles Puigdemont, junto con el vicepresidente Junqueras y el titular de exteriores, Romeva: Catalunya no es un problema, pero España tiene un problema en Cataluña.

Efectivamente, y desde una perspectiva estatal, el proceso de independencia de Catalunya ha dejado en evidencia las enormes grietas de la democracia española, heredera del régimen del 78.

Carta-oberta-Catalunya_1801629820_41036180_651x366

No es ya que no conciban la independencia de Catalunya; no es ya que no observen ni la posibilidad de un referéndum acordado; no es ya que no respeten la soberanía del Parlamento de Catalunya; es que ni tan siquiera reconocen la interlocución del gobierno de Catalunya y rehuyen sentarse a hablar en una misma mesa. Así, construyen un relato en el que a partir de la consideración ilegal del referéndum, se convierte en ilegal hablar sobre él en sede parlamentaria o en cualquier espacio público. Definitivamente, lo que se detecta es que no creen en la democracia.

Sólo desde esa perspectiva se entiende que la presidenta de la comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, hiciera una llamada a la prohibición de la conferencia de los representantes del gobierno catalán porque versaba ‘sobre una ilegalidad’; y sólo así se entiende que la presidenta y la mesa del Parlamento de Catalunya estén imputados por permitir un debate parlamentario sobre el referéndum. Y qué decir de la consejera de Gobernación y su secretario general que lo están por comprar urnas!

No es en absoluto menor el avance autoritario del gobierno español y de sus socios de gobierno. Unos socios de gobierno, Ciudadanos, que querían acabar con el cupo vasco y han tenido que aceptar una rebaja de 500 millones de euros. Bien por Euskadi, sin duda. Y mal para el Lehendakari Urkullu de no estar al lado del pueblo catalán como lo hubieran estado los Lehendakaris Aguirre e Ibarretxe o el líder de la izquierda abertzale Arnaldo Otegi, “Siempre con Catalunya!

No es menor porque condena la vía pactada con Madrid y demanda de la determinación del Parlamento y del Gobierno de Catalunya para mantener los compromisos políticos con su electorado, un electorado base que, masivamente y desde hace años, empujó a una clase política hacia el ejercicio del derecho de autodeterminación.

Así pues, lo más destacado del momento actual es, precisamente, la demostración por activa y por pasiva, de la mayoría parlamentaria catalana, y por parte del Gobierno de Catalunya, de mantener y defender la soberanía política para ejecutar sin dilación el principal compromiso político con el referéndum que asumieron al presentarse a las elecciones del 27S, caso de Junts pel Sí, y ofrecer su apoyo al Gobierno de Catalunya, caso de la CUP.

La conferencia de los dirigentes catalanes en Madrid, el pasado 22 de mayo, debe entenderse, pues, como el último intento de negociación desde la parte catalana. De forma clara y meridiana, el presidente Puigdemont afirmó que ‘si no negocian el referéndum deberán negociar las condiciones de la independencia.’ Afirmaba, pues, que si no existe posibilidad de negociación con el Estado, Catalunya optará per la vía unilateral y, en caso de independencia, el diálogo con el Estado quedará restringido a la forma de implementarla, a negociar activos y pasivos. Nada más.

El ejecutivo de Puigdemont ha ofrecido muestras claras de que no juega a faroles, y su trayectoria demuestra el profundo compromiso con la convocatoria de referéndum. Es por ello que a corto plazo conoceremos la fecha en la que tendrá lugar la consulta y la pregunta que se presentará a las mujeres y a los hombres de Catalunya. Dos cuestiones, fecha y pregunta, que conllevan y confirman que los trámites y necesidades del referéndum están siendo estudiados con atención y preparados con diligencia.

Ante el más que previsible desbordamiento democrático que significará el referéndum cabe plantearse las posibles respuestas del Estado.

Lamentablemente, sabemos que difícilmente serán de cariz político. Es decir, que el reto político mayúsculo que plantea la sociedad de catalana no va a encontrar, en España, la debida respuesta política. Si atendemos a las respuestas recibidas hasta ahora, asumimos una cierta voluntad de obstrucción, represión y judicialización de los principales y no tan principales actores vinculados a la puesta en marcha del referéndum.

Así pues tenemos sobre la mesa un gobierno catalán dispuesto a llegar al final para ofrecer a la sociedad catalana la posibilidad de decidir su futuro político. Delante tenemos un gobierno español -con el apoyo del 71% de las Cortes españolas y con el mando de los resortes del Tribunal Constitucional- que sigue negando el cariz político de la cuestión catalana y que se esconde detrás de las togas para no asumir las propias responsabilidades.

A la suma de esas dos actitudes contrapuestas debemos añadir el hecho que el referéndum que tendrá lugar en Catalunya el próximo otoño no va a ser una nuevo 9N, la consulta que tuvo lugar el año 2014. No. Vamos a celebrar un referéndum cuyo resultado asumirá el Gobierno catalán y el Parlamento de Catalunya, será vinculante. Y si ese resultado es favorable a la independencia, al día siguiente tendrá que haber una declaración de independencia del Parlamento y se iniciarán de inmediato los mecanismos de desconexión con España y de constitución de la nueva república catalana.

Tal y como decimos en Catalunya, no hay más cera que la que arde. Tenemos claro el comportamiento de la parte catalana y ya sabemos qué no hará la parte española pero desconocemos qué va a hacer.

Al principio nos preguntábamos si podríamos hacerlo. Ahora sabemos que lo haremos e invito a hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué puede hacer el estado español para evitarlo sin traspasar los límites democráticos? Si la respuesta de la parte española atraviesa por un solo milímetro la línea roja del respeto a los principios democráticos esenciales, en ese preciso momento, Catalunya ya habrá vencido. Si no los traspasa habremos ganado también porque habrá colegios, urnas i votos. Votaremos.

Hemos demostrado, desde Catalunya, una forma y un fondo cívicos, pacíficos y democráticos que se contrapone a las respuestas autoritarias, beligerantes y predemocráticas que ofrece el Estado español.

Pese a ello, no nos moveremos ni un ápice de la ruta marcada. Lo haremos por responsabilidad política, por compromiso con la mayoría parlamentaria -eso es, con la sociedad catalana- y por absoluto convencimiento que sólo des de la política y la democracia resolveremos los conflictos políticos.

http://www.berria.eus/paperekoa/1832/020/003/2017-05-24/katalunia_atzerako_kontuaren_amaiera.htm

 

Catalunya en Europa

 

images

La conferencia pronunciada por el presidente Puigdemont –acompañado por el vicepresidente Junqueras y por el titular de Exteriores, Romeva- que tuvo lugar el día 24 de enero en la mayor sala de conferencias del Parlamento Europeo, fue un éxito indiscutible para el proceso independentista catalán.

Me permito de empezar este artículo con tal afirmación para aclarar de un plumazo las pretensiones españolas de difuminar los efectos del acto. Es más, dicho éxito tiene parte de deuda en la que pretendía ser una estrategia para restarle importancia. Efectivamente, la carta de González Pons implorando a sus correligionarios, más de 217 eurodiputados del partido popular europeo, para que no acudieran a la conferencia fue, sin duda alguna, uno de los mejores elementos de promoción de la misma. También fue un buen termómetro para entender la temperatura a la que llegó la sulfurada parroquia unionista del Partido Popular, encabezada al dia siguiente por las nerviosas, demagogas y airadas declaraciones en la radio pública catalana, del aún delegado del gobierno de España en Catalunya, Sr. Millo a causa de la estrategia de explicación del proyecto independentista catalán.

Hay que entender, en primer lugar, que a Bruselas fuimos para explicarnos, no para pedir permiso. Ni pretendemos ni comulgamos con una concepción jerarquizada de Europa. Nuestro compromiso con Europa nace y se entiende a través de nuestro compromiso con los hombres y las mujeres de Catalunya. Un compromiso que es coherente y paralelo con el compromiso con los hombres y mujeres del resto de pueblos europeos y del mundo. Y este compromiso cuenta con unas fuertes raíces democráticas. Es más, sólo tiene sentido a partir de un proyecto político en el que los principios democráticos esenciales y la observancia y promoción de los derechos humanos sean ejes de la nueva República Catalana.

Entender que Europa es oportuna para Catalunya, sí, pero entender sobretodo que Catalunya es oportuna para Europa, va mucho más allá de una frase que puede parecer ingeniosa. Significa asumir que el proyecto cívico, pacífico y democrático que sustentamos es, esencialmente, un proyecto que recoge las mayores cualidades de que debe hacer gala Europa: el derecho a decidir de los ciudadanos, las urnas como jueces eternos de nuestro sistema, y la reivindicación de la diversidad cultural, el multilingüismo y el entendimiento entre Pueblos.

En contraste, el proyecto de construcción de la República Catalana en el marco europeo también excluye formas que pretenden hacerse paso en Europa y que rechazamos de pleno: el populismo, la xenofobia, el chovinismo, la pérdida de los derechos sociales y la desmembramiento del estado del bienestar… Elementos que amenazan, estos sí y de frente, el proyecto europeo y que se abren paso des de Inglaterra hasta Polonia, pasando por Francia, Dinamarca, Alemania o Grecia.

La presencia de Catalunya en el escenario europeo rompe con la dicotomía entre una Europa de troika mandada por los intereses de unos pocos, y la Europa dividida de los populismos propugnados desde la derecha y la derecha extrema. La Europa que reivindicamos, es esa Europa de dibujó Schumann y Monnet -aquella de: la unión voluntaria de todas las almas europeas- y soñó Steiner. Esa Europa convencida que es en el detalle y en la diferencia donde encontramos los valores europeos. Explicó nuestro parecer a favor del trabajo duro y determinado para la construcción de una auténtica Europa confederal. Una Europa que va mucho más allá de la Europa de los Estados y una Europa que se asemeje mucho a la Europa de las Naciones, a la Europa de los ciudadanos que conocemos y reconocemos. El lema europeo de ‘unidad en la diversidad’ es lo que proponemos.

Cuando hablamos de anticipar la República Catalana nos referimos exactamente a esto. A explicar sobre como pretendemos que sea nuestro sistema de entendimiento interior y exterior. Explicar nuestro proyecto de independencia, claro, pero explicar, también, como gestionaremos nuestras dependencias y cuáles serán nuestros principios.

El éxito al que me refería mencionando la conferencia de Puigdemont en Bruselas, se entiende cuando podemos explicar el proyecto político catalán como un proyecto amable que no va en contra de nadie; sino a favor de todos los ciudadanos europeos; un proyecto que enfatiza y profundiza la práctica democrática. No es proyecto al margen de Europa ni es un proyecto en contra del Estado español. Sin embargo, y ahí alguno de los interesantes efectos colaterales de nuestro proceso, deja en evidencia la fragilidad democrática del Estado español y las lagunas para la expresión democrática de los ciudadanos europeos en la actual estructura de la Unión Europea.

Y esas evidencias no aparecen a causa del proyecto independentista catalán. Esas evidencias estaban allí y es nuestro proceso de independencia el que permite resaltarlas y, al mismo tiempo, ponerles remedio.

Desde esta perspectiva y desde esta vocación inequívocamente europeísta del proyecto de construcción de la República Catalana debe entenderse nuestra acción exterior. Una acción exterior que se hizo evidente hace unos días en Bruselas, pero que cuenta con una larga tradición de conocimiento, reconocimiento e intercambio internacionales: de Washington a Pequín, de Londres a Kinshasa, de Río de Janeiro a Bombay.

Allí dónde viajamos, allí dónde trabajamos, allí dónde nos invitan a explicarnos y dialogar, repetimos un mantra al que difícilmente ningún demócrata se puede oponer: estamos construyendo una República, sí, pero estamos construyendo y proponiendo, también, un modelo de convivencia nacional e internacional que sitúa los derechos individuales y colectivos de las personas en el centro de la preocupación de la república. En latín, de la res publica. De aquello más precioso y más sagrado de nuestra organización nacional: nuestros derechos y nuestras obligaciones.

Víctor Terradellas i Maré

http://www.berria.eus/paperekoa/2228/023/003/2017-01-29/katalunia_europan.htm

Imatge

Vídeo Conferència a l’Aula Magna de l’edifici històric de la Universitat de Barcelona: Aproximació a una geopolítica per a Catalunya

Captura-de-pantalla-2016-09-30-a-las-17.12.10.jpg